Hechos religiosos

España,plurinacional (LXVII)

Escrito por rgonzalo 07-12-2005 en General. Comentarios (0)

                España,plurinacional

                                               LXVII.- Revolución en la Iglesia (2)

 

La reivindicación de obispos vascos y catalanes en las respectivas regiones iba a constituir un eje de la agitación nacionalista en los años siguientes.Sin exigir la retirada de los obispos vascos o catalanes ejercientes en otras regiones.

                Estos movimientos católicos solían mostrar respeto,cuando no simpatía,por el marxismo.Era un fenómeno aún muy minoritario,pero ascendente,que había de asentarse con fuerza en el seno de la Iglesia,en buena parte a través de la Acción Católica y de organizaciones obreras como la JOC (Juventud Obrera Católica) y la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica),o recreativas y regionalistas.Muchos de sus miembros derivarían hacia movimientos revolucionarios,incluso terroristas.

                A su vez los comunistas,en España y en otros muchos países,fomentaban los nacionalismos como cuñas contra las democracias capitalistas,por lo que pronto se anudarían relaciones entre unos y otros.Desde el final de la guerra mundial,los servicios secretos soviéticos habían diseñado una estrategia para cuartear a la Iglesia católica mediante movimientos como Pax,a partir de Polonia,que fomentaban las contradicciones entre el clero beneficiado con el calificativo de progresista y el tachado de integrista.La maniobra,de gran alcance,cobraría auténtica fuerza desde la segunda mitad de los años 50,coincidiendo con tendencias más espontáneas.

                La guerra mundial había terminado con el sometimiento de los países de Europa central y oriental a dictaduras de tipo soviético;en Grecia había estado a punto de ocurrir lo mismo,y en Francia e Italia los partidos comunistas constituían fuerzas poderosas.La década de los 40 terminaba,apenas cuatro años después de la segunda guerra mundial,con un nuevo y gigantesco éxito del comunismo,en cuyas manos caía la China continental.En sólo 32 años desde la revolución soviética de 1917 un tercio de la humanidad vivía en regímenes marxistas,mientras en otros muchos países los partidos de esa orientación conspiraban sin tregua para derrocar los sistemas existentes.En los años 50 Corea del Norte desafiaba bélicamente a los propios EEUU,y terminaba la prueba sin un claro vencedor,mientras el imperio francés doblaba las rodillas en Indochina.El final de esta década alumbraba el triunfo de Fidel Castro en Cuba,que pronto impondría un nuevo régimen marxista,haciendo de Cuba un foco de inestabilidad general en América.Además,los comunistas influían,cuando no dirigían,muchos de los movimientos anticoloniales que echaban a las potencias europeas de sus inmensas colonias en África y Asia.

                Esa expansión asombrosa,sin precedentes históricos de ninguna ideología,religión o sistema político,no llevaba trazas de detenerse en los años 60,cuando la guerra de Vietnam empantanó a la superpotencia USA,que conocería allí su primera derrota bélica.Y todo ello bajo la sombría amenaza de una guerra atómica.Hoy esos hechos parecen lejanos,pero sin recordarlos no lograremos comprender muchos movimientos de la época,entre ellos los ocurridos en España.Los sistemas democráticos europeos habían logrado controlar pasablemente a sus revolucionarios,debido,en muy alta medida,al apoyo de los EEUU,que había contrarrestado a los partidos comunistas,y estimulado la prosperidad de estos países mediante el Plan Marshall;pero,en conjunto,el comunismo aparecía como poder apabullante y a la ofensiva,frente al que retrocedían las democracias burguesas,con todos sus éxitos económicos y su potencia militar.

                Pero no todo el paisaje era sombrío.Pese a que las potencias europeas encajaban golpes demoledores a su prestigio e influencia en Asia y África,la pérdida de sus imperios no las había sumido en la depresión económica,contra lo esperado por muchos.Al revés,en los años 60 Europa occidental conoció el mayor progreso económico de su historia.Algo parecido,a escala mucho menor,había ocurrido en España después del desastre del 98,sólo sesenta años antes.Pero entonces España había sufrido una crisis psicológica,que las democracias europeas esquivaron gracias a su empeño en una creciente unificación económica y política,que no ha llegado,ni con mucho,a los Estados Unidos de Europa,con capital en Polonia,que yo pensé y deseé desde los años 50;y a la alerta ante un peligro comunista muy agudo,cuya conciencia apartaba el ánimo de consideraciones autocompasivas o autodestructivas,como las de la España del 98.

                La amenaza comunista despertaba voluntad de oposición,pero también una mezcla de sumisión,simpatía y colaboracionismo.Y no porque alguien pudiera ignorar las matanzas masivas de opositores en los regímenes marxistas,la aniquilación de las libertades no sólo políticas,sino también personales,la erección de sistemas policíacos asfixiantes,sin paralelo en la historia,y de una economía carcelaria:la propaganda comunista,extendida por todo el mundo,negaba o justificaba tales hechos,pero nadie podía llamarse a engaño al respecto.Bastaba a los europeos contemplar el muro levantado por la Alemania soviética en 1961,no para evitar la invasión del país,sino la fuga de sus desesperados súbditos.

                El filomarxismo cundía en muy diversos ámbitos,lo mismo entre intelectuales y artistas bien al tanto de que el comunismo les privaría de libertad creativa,que entre obreros cuyo nivel económico y derechos ciudadanos superaban de muy lejos los normales en los países sovietizados.Sin duda el poder fascina,y muchos se rendían psicológicamente ante la exhibición comunista de fuerza,seguridad,disciplina y fe fanática en un porvenir utópico,justificador de todas las miserias,sacrificios y crímenes del presente.Necesita todavía estudio el fenómeno de la colaboración con regímenes tales por parte de gentes distanciadas y hasta opuestas,por sus más obvios intereses,a la ideología de Marx.La Iglesia,desde luego,no escapó a esa inclinación,después de haber contribuido tanto a frenar los impulsos revolucionarios de postguerra,sobre todo en Alemania e Italia.

                La pseudocrítica de Jrúschof a los crímenes de Stalin (sólo a una parte de ellos,y manteniendo la ideología que los había generado),en 1956,incitó a diversos grupos eclesiásticos a proponer un diálogo con los comunistas para superar la incomprensión.Se creyó hallar puntos de contacto:¿no defendía el cristianismo a los humildes y denunciaba las injusticias de los poderosos?.¿No predicaba el despego de las riquezas?.Y la opulencia occidental,¿no contrastaba con la pobreza de muchos países?.Los comunistas afirmaban haber traído trabajo para todos y eliminado la miseria,y muchos querían creerlo.Frente a tal avance,¿qué contaban las libertades o derechos humanos burgueses,incapaces de impedir hirientes desigualdades?.Y si los comunistas propugnaban un materialismo agresivamente ateo,¿no exhibían los occidentales un materialismo práctico,haciendo del consumo el eje de su vida?.Así enfocado el problema,podía concebirse hasta una confluencia entre cristianismo y marxismo,y los cristianos debían plantearse si no habrían pecado de soberbia y de identificación con las clases dominantes en sus condenas a un sistema que tan arrollador avanzaba por el mundo,y tanta esperanza despertaba en las masas y en intelectuales muy distinguidos.

                Al lado de estas tendencias eclesiásticas crecían en Europa otras,sobre todo en Holanda,Alemania y Francia,para acercar la Iglesia a un mundo moderno que parecía darle la espalda.También comprensivas hacia el marxismo,éstas buscaban un cambio de orientación,sobre todo en cuanto a la moral sexual.

                Por supuesto,dentro de la Iglesia predominaba la línea tradicional,muy defendida por Pío XII,pero las grietas que se abrían movieron a su sucesor,Juan XXIII,a convocar un magno Concilio ecuménico,a fin de adaptar a la Iglesia a un mundo en rápido cambio (el aggiornamento).El Concilio se inauguró en octubre de 1962,y duraría tres años,la mayor parte de ellos bajo el nuevo Papa Pablo VI,pues Juan XXIII falleció en junio de 1963.A lo largo del Concilio pugnaron principalmente dos grupos de presión,la progresista Alianza Europea,luego Mundial,inspirada principalmente por obispos alemanes y franceses,y el conservador Grupo Internacional de Padres.Desde el principio los progresistas demostraron mayor cohesión y destreza de maniobra.

                Ejemplo merecedor de alguna atención por su interés para este estudio fue la moción sobre ateísmo y comunismo.Numerosos obispos,encabezados por el brasileño Geraldo Sigaud,demandaron,ya en 1963,que se expusiese la doctrina social católica con gran claridad,y se refutasen los errores del marxismo,el socialismo y el comunismo con fundamentos filosóficos,sociológicos y económicos.La petición quedó sin respuesta por parte de la comisión correspondiente.Pablo VI propugnó a su vez el diálogo en su encíclica Ecclesiam Suam,sin citar al comunismo.

                Un año después el obispo chino Yu Pin y otros más insistieron en señalar al comunismo como uno de los mayores,más evidentes y más desgraciados fenómenos modernos,que obligaba a tanta gente a soportar injustamente sufrimientos indescriptibles.El sector progresista volvió a dar la callada por respuesta.Salió a la luz por entonces un comentario de un periódico checoslovaco alardeando de la infiltración comunista en todas las comisiones del Concilio.

                Al año siguiente,en abril,un esquema propuesto oficialmente al debate eludía nuevamente la mención del comunismo.Una carta de 25 obispos denunció ese silencio,advirtiendo que así como a Pío XII le habían reprochado injustamente haber callado sobre la persecución contra los judíos,podría reprocharse al Concilio,y esta vez con justicia,su mutismo ante la opresión marxista,interpretable como cobardía o connivencia.La carta,firmada por 450 obispos,proponía reafirmar la doctrina tradicional sobre el comunismo.

España,plurinacional (LXVI)

Escrito por rgonzalo 06-12-2005 en General. Comentarios (0)

                                España,plurinacional

                                               LXVI.- Revolución en la Iglesia (1)

                               

                Un pilar fundamental del régimen de Franco fue la Iglesia católica,que adquirió un protagonismo como no lo había tenido desde principios del siglo XIX.Su influencia se manifestó en la enseñanza y en las normas referidas a la moral pública,en la asistencia social,el ahorro popular (Cajas de Ahorro),la legislación laboral,la formación sindical,etc.;y,con mayor o menor peso,en casi todos los ámbitos de la sociedad.La Iglesia,por doctrina y tradición,rechazaba los movimientos revolucionarios,en especial los comunistas,considerándolos una degradación de la dignidad humana.Por ello había constituido un sólido valladar a la expansión de estos movimientos en Europa y América.Eso y la exterminadora persecución antirreligiosa del Frente Popular habían inclinado resueltamente a la inmensa mayoría del clero y de los católicos españoles por el bando que los salvaba de destrucción,aunque el anticomunismo tenga también motivos económicos.Pero las persecuciones republicanas a la Iglesia hicieron que desde muy pronto el obispo de Pamplona,el vasco Olaechea,y poco después el de Salamanca,el catalán Pla y Deniel,calificaran la guerra civil de Cruzada,aunque el documento conjunto de los obispos de 1937 eludiera esa palabra.

                La identificación eclesiástica con el franquismo no excluyó recelos ante el filonazismo presente en sectores de la Falange.Durante la contienda española habían entrado en crisis las relaciones entre el Vaticano y Hitler,sobre todo por la imposición de las concepciones paganoides y del absolutismo estatista nazis.Numerosos sacerdotes habían sido detenidos en Alemania,y en concentraciones de masa se pedía colgar a los clérigos.Pío XI publicó en marzo de 1937 la encíclica Mit brennenderSorge,condenando el hitlerismo:Estos necios que presumen de separar la moral de la religión constituyen hoy legión.No se percatan de que,desterrar de la escuela y de la educación la enseñanza confesional,impidiéndola contribuir a la formación de la sociedad,es caminar hacia el embrutecimiento y la decadencia moral.Frase que me llama necio,aunque crea que el laicismo estatal no deba suponer persecución religiosa.Encíclica por tanto que el régimen de Franco acertó al no dejar leerla desde los púlpitos de la Iglesia,aunque protestaran ex republicanos como Irujo.

                Y es que,aceptado lo de Cruzada,en los primeros años surgieron discrepancias con las tendencias más extremistas de la Falange,representadas entonces por jóvenes intelectuales ya prestigiosos como Dionisio Ridruejo,Pedro Laín Entralgo,Antonio Tovar o Gonzalo Torrente Ballester.El nazismo,con sus éxitos militares y antes los económicos,y su estilo disciplinado y eficaz,parecía abrir un mundo heroico y emocionante,preñado de confusas promesas.Su paranoia antisemita no había dado lugar aún al genocidio,que tampoco fue conocido en España,al menos en todo su horror,hasta el final de la II Guerra Mundial.Muchos falangistas,pues,se sintieron atraídos por la experiencia,e intentaron imitarla en España.Pensaban integrar a la Iglesia como un elemento clave,pero subordinado,dentro de un Estado totalitario,no antirreligioso ni paganoide.Aunque sea cierto que también albergaba la Falange algunas tendencias anticlericales.

                La disgustada jerarquía eclesiástica criticó las estridencias panteístas y hegelianas del pensamiento fascista,en particular la divinización del Estado,al que no pensaba supeditarse.En la pugna la Iglesia hubo de sacrificar sus organizaciones sindicales,cooperativas.etc.,pero salvaguardó el derecho a crear escuelas y colegios propios,algunas instituciones universitarias,obras asistenciales y sanitarias,y cuanta influencia social pudiese.Antes de la guerra la Iglesia había defendido la conciliación y el legalismo hacia la II República,mientras la Falange se había rebelado muy pronto contra ella,incluso con las armas,cuando recibía atentados mortales.Para los falangistas la presión eclesiástica había prolongado una República inviable,dando alas a la revolución y a la guerra civil.No atacaban por ello directamente a la jerarquía eclesiástica,pero sí a Gil Robles y la CEDA,tan unidos todos durante los años republicanos.

                De todas formas la Falange no despertaba suspicacias sólo en la Iglesia,sino también en el grueso del Ejército,parte de él monárquico tradicional,y otra parte alérgica al fascismo.Ante estas oposiciones el aparato falangista iría perdiendo poder,aunque siempre mantuviera una porción considerable de mando.

                La unanimidad pro franquista de la Iglesia no era pues completa.Varios sacerdotes,intelectuales y políticos católicos habían defendido al Frente Popular,y el clero nacionalista catalán y vasco se había desolidarizado de los perseguidos,pese a ser muchos de ellos vascos y catalanes no nacionalistas.Bastantes de estos clérigos,refugiados en Italia,presionaban contra Franco con ayuda de colegas e intelectuales franceses,inquietos ante la perspectiva de que Francia se viera encajonada entre potencias hostiles.

                La mayoría de los sacerdotes y frailes nacionalistas regresaron pronto a España,y también,desde 1939,bastantes intelectuales nacionalistas catalanes,o catalanistas,huidos en un primer momento;como Ferran Soldevilla,Amadeu Hurtado,Enric Casanovas,Joan Oliver,Rubió i Tudurí,etc.,que se adaptaron con bastante flexibilidad a la situación.Frente a la política y al ambiente pro español y franquista predominantes en Cataluña y Vasconia,unos y otros crearon focos de resistencia sorda,punzando con las tropelías contra el idioma y la cultura regionales,las penalidades de la doble postguerra o la condena a Franco por las Naciones Unidas.Pero con poca eficacia.La intelectualidad nacionalista,de estilos por lo común más estridentes que elevados,había perdido su influencia,y no sólo por la censura.Lo mismo ocurría en Vascongadas,donde la densidad intelectual del nacionalismo siempre había sido muy escasa.Otros muchos intelectuales se sentían identificados con el nuevo régimen,a pesar de lamentar su desconfiada intolerancia con las culturas regionales,o,simplemente,sin dejar de considerarse catalanistas o incluso nacionalistas,repudiaban las políticas de la II República que habían conducido a la catástrofe.

                De esta última actitud sería ejemplo Josep Pla,activo colaborador del franquismo y catalanista al mismo tiempo.Se sentía ante todo catalán,y a duras penas español,pero despreciaba el victimismo nacionaliusta y sus poses.Dedicó su esfuerzo a una obra literaria que aportó al catalán y a Cataluña harto más que la retórica y la acción política de los nacionalistas.Que se permitieron motejarle de traidor,y someterle a un verdadero ostracismo tras la muerte de Franco.

                En 1948 volvieron,entre otros,J.M. Ametlla,J. Sales,F. De Pol y Raimon Galí,fundadores de Quaderns de l´exili en México,que alentarían un nacionalismo catalán relativamente nuevo.Quaderns,de lenguaje muy violento,había patrocinado nada menos que organizar una unidad militar de nacionalistas catalanes para luchar junto a los Aliados,como apoyo y sostén de un eventual gobierno prácticamente independiente tras la esperada caída de Franco.Una vez en España,los cuatro promovieron el desconteto,con tácita tolerancia de la policía,que probablemente no les daba excesiva importancia.El católico Galí,instalado en Montserrat,emprendió una lenta reorganización nacionalista,a través de reuniones y de grupos de boy scouts,dando lugar,en 1954,al grupo CC (Cristians Catalans).

                CC,donde militó Jordi Pujol,seguía básicamente  las pautas de Prat de la Riba,y aspiraba a impulsar un nuevo nacionalismo,distinto del izquierdista y también de la Lliga,que se había diluido como partido,y cuyos principales miembros colaboraban con el nuevo régimen (de hecho también la Ezquerra se había desintegrado,dentro y fuera de Cataluña).Este y otros grupos ejercían un proselitismo callado,arriesgándose sólo a acciones esporádicas y testimoniales,pero a finales de la década mostraron alguna osadía.Por ejemplo,el grupo de Pujol tuvo cierta incidencia en la organización del boicot contra La Vanguardia de Barcelona,cuyo director,Galinsoga,había expresado opiniones despectivas sobre los catalanes durante una misa en catalán.A Galinsoga lo cesaron al poco tiempo desde Madrid.En 1960 Pujol fue detenido y condenado a siete años de cárcel –cumpliría un tercio-,después de protagonizar un sonado escándalo ante varios ministros,que solemnizaban la compilación del derecho civil catalán,el homenaje oficial al poeta Joan Maragall en su centenario,y la cesión del histórico castillo de Montjuich a la ciudad de Barcelona.Luego CC se escindió.Una fracción optó por el marxismo,y otra por una acción cultural y económica.

                Quizá la actuación más significativa de los nacionalismos en aquellos años fue,en 1960,un documento firmado por 339 sacerdotes vascos y presentado al Vaticano.Con el estilo clásico de Sabino Arana,los sacerdotes denunciaban la persecución de las características étnicas,lingüísticas y sociales que nos dio Dios a los vascos,así como el nombramiento de obispos no vascos y otras manifestaciones de lo que llamaban genocidio,para emparentarlo emocionalmente con los exterminios nazis.Un grupo de clérigos vascos se había radicalizado en un sentido sabiniano.El clero nacionalista catalán prefería un estilo de oposición más disimulado,pero desde luego efectivo,como indican unas declaraciones del arzobispo de Tarragona,Arriba y Castro,ya en 1957:Voy a Roma a manifestar al Papa que la situación de Catalunya por causa de la actuación del clero catalán,que procede y actúa en separatista,es para mí inestable y de muy difícil aguante.Si S.S. no corrige,o no puede,la situación política de esta fracción del clero catalán,yo le voy a pedir que me releve de mi diócesis.

               

España,plurinacional (LXV)

Escrito por rgonzalo 04-12-2005 en General. Comentarios (0)

                España,plurinacional

                                               LXV.- La España de postguerra (7)

 

                No desanimó al PCE la derrota del valle de Arán,y de su diplomacia con los Aliados,y con la caída de Berlín en mayo de 1945,y el boicot a España,decretado por las Naciones Unidas al año siguiente,el maquis se recrudeció,extendiéndose desde Galicia a Andalucía y Levante.Sin embargo tuvo escaso seguimiento popular,y las partidas,cada vez más aisladas,derivaron hacia el bandolerismo.La Guardia Civil,y en algunos casos el Ejército,las acosó hasta que,en 1948,los comunistas,aconsejados por Stalin,dieron marcha atrás.Retirar las guerrillas resultó un proceso lento y difícil,y siguió habiendo actos de violencia hasta 1952,pero la derrota fue total.Sin darse por vencido,el PCE cambió su estrategia hacia una lenta penetración en los medios universitarios y obreros,que le rendiría frutos importantes,si bien a muy largo plazo.

                En Vasconia y Cataluña el movimiento guerrillero apenas encontró eco,pese a reivindicar los derechos nacionales.En Cataluña resurgiría por unos años el terrorismo anarquista,también aplastado sin contemplaciones.Los nacionalistas vascos y catalanes permanecieron al margen,salvo con acciones menores y testimoniales.

                En 1947 se produjo una amplia huelga en Bilbao,y los nacionalistas e izquierdistas reivindicaron su dirección,pero se trató de un movimiento básicamente espontáneo;lo mismo ocurrió con el masivo boicot popular a los tranvías de Barcelona,y otras huelgas en Vizcaya en 1951.El telegrama de Aguirre al presidente Truman,en septiembre de 1950,trasluce cierto desaliento en su énfasis algo peculiar:Así como hace años la palabra y los actos del gran Presidente Roosevelt constituían,después de Dios,nuestra suprema luz y esperanza,hoy también las palabras y actos de usted,su ilustre sucesor,constituyen la esperanza más firme de cuantos luchamos por la libertad y la dignidad humanas,contra sus opresores,sean los fascistas de Franco o los comunistas de Stalin.Si la suprema luz de Roosevelt no había satisfecho del todo la esperanza de los luchadores sabinianos,la de Truman no iba a hacerlo mucho más.Y el PNV tampoco había luchado contra el comunismo de Stalin,salvo desde 1946 y por presión de USA.Al contrario,se había aliado con él y los demás revolucionarios durante la guerra civil.También les había hecho traición,pero no resulta fácil llamar lucha a esos actos,que además tanto habían beneficiado a los fascistas de Franco.

                Para entonces los cálculos de Franco iban cumpliéndose:la alianza entre soviéticos y occidentales se agrietaba hasta convertirse en un cerrado enfrentamiento llamado guerra fría.El aislamiento del franquismo se suavizaba,y en 1953 quebraba por completo,gracias al concordato con el Vaticano y a los acuerdos militares con los EEUU.En 1955 el régimen entraba en la ONU,que diez años antes se había proclamado incompatible con él,aunque no con los sistemas comunistas

¿Por qué no respondió la población al intento guerrillero ni a las maniobras políticas?.Los políticos antifranquistas dicen que debido a la represión,pero 1)si hubiese existido habría desatado una rebelión todavía más exasperada;2)yo he vivido esos años y no puede hablarse de represión alguna.También se ha explicado por la liquidación física de los dirigentes y elementos capacitados revolucionarios e izquierdistas,pero 1)siendo el número de fusilados o asesinados muy parecido en los dos bandos,mayor problema debían tener las derechas,máxime si queremos creerlas,como insiste la propaganda,representantes de una pequeña oligarquía,que habría quedado destrozada:2)hasta la muerte de Franco he sido antifranquista,pero más antirrepublicano,a pesar de que nunca he sido monárquico:me refiero pues a la II República española.En el mundo real el régimen recibió un respaldo popular indudable,lo que no resulta extraño si atendemos a la todavía muy fresca memoria colectiva del Frente Popular,y a la aversión generalizada a un nuevo enfrentamiento civil.Para muchos Franco representaba una esperanza y la dignidad nacional frente a presiones externas.

                La evolución política hundió todas las esperanzas y euforias suscitadas en el exilio desde 1943.Aunque nacionalistas y republicanos continuaron pronosticando cada año la inevitable caída de Franco,debido a su absoluta impopularidad,el desánimo y la pasividad se apoderaron de casi todos ellos.Sólo el PCE persistía en una lucha a veces heroica,a veces turbia,pero sin éxito entre las masas.Los nacionalistas vascos y catalanes se centraron en su supervivencia en el extranjero,pero,debido a su escasa incidencia dentro de España,no contaron para nada en la historia del franquismo,excepto el problema de ETA,en sus postrimerías.

                Así pues,y con la relativa excepción del PCE,en la postguerra casi se desvanecieron de la vida de España los partidos y movimientos que tanto habían condicionado la historia anterior de España.Por los años 60 la Lliga y la Ezquerra seguían desaparecidas dentro de España,existiendo sólo grupúsculos nacionalistas dispersos y poco audaces.Algo similar pasaba al PNV,-su líder Aguirre falleció en 1960-,reducido a tertulias nostálgicas de gente mayor y algunos jóvenes receptores de la vieja doctrina a través del montañismo.Pero en esa década iba a surgir en las dos regiones un nuevo nacionalismo,muy ligado a sectores radicalizados de la Iglesia y con influencias marxistas.Ello ocurría,especialmente,a partir del giro en la orientación de la Iglesia católica promovido por el Concilio Vaticano II.Se abría así una etapa,de rasgos peculiares,en la evolución nacionalista.

               

 

 

               

España,plurinacional (LXIV)

Escrito por rgonzalo 04-12-2005 en General. Comentarios (0)

                España,plurinacional

                                               LXIV.- La España de postguerra (6)

 

La actuación de Aguirre tomó mayor vuelo desde 1943.En general la prensa y los gobiernos de los EEUU y Gran Bretaña habían mostrado respeto a Franco,pues si éste hubiese entrado en guerra al lado de Alemania les habría ocasionado arduos problemas.Pero después del desembarco aliado en el norte de África,en noviembre de 1942,y de la victoria soviética en Stalingrado,la situación estratégica había cambiado,la derrota del Eje empezó a dibujarse con claridad,y la postura española importaba ya mucho menos.Entonces los anglosajones cambiaron bruscamente,tornándose más y más amenazantes hacia Franco.Y Stalin,por su parte,no pensaba consentir la permanencia en el poder de quien le había derrotado en España y,no contento con ello,había mandado la División Azul a combatir a la URSS.El destino del franquismo parecía irremisiblemente sellado,a los ojos de casi todo el mundo.

                El cambio de la marea bélica electrizó al PNV y a todo el exilio:el retorno triunfal parecía indudable y próximo,sin necesidad de especial esfuerzo por su parte.Sólo debían esperar la consumación de la derrota alemana,y mientras tanto reafirmar sus contactos en las chancillerías británica y de los EEUU.El problema principal radicaba en que,aunque deseosos todos de volver a España como árbitros y beneficiados de la nueva situación,persistían entre ellos las enconadas aversiones,y no lograrían unificar sus posturas.El PNV constituyó ya en 1943,dentro de España,una Junta de Resistencia y Consejo delegado del Gobierno Vasco,con la colaboración de los sindicatos socialista y anarquista.Su incidencia fue mínima.

                Los comunistas obraron con mayor energía.En combatividad excedían de lejos a los demás partidos derrotados.Pese a ser peseguidos con especial saña por un régimen que veía en ellos al enemigo por excelencia,no habían cejado en el intento de volver a la lucha en el interior,por más que las reconstrucciones del partido en España fracasaran a veces por sospechas e incomprensiones entre los del interior y los del exterior,causantes de denuncias y asesinatos entre ellos.Comprendiendo mejor que nadie la conveniencia de crear una base firme en España antes de la victoria aliada,no escatimaron esfuerzos en ese fin.

        Además los comunistas españoles habían descollado en la resistencia francesa contra los alemanes.Lo habían hecho desde el ataque de Hitler a la URSS,en junio de 1941,pues antes,mientras regía el Pacto germano-soviético,ellos y los comunistas franceses habían obrado como traidores a Francia.Al paso que este país era liberado por los anglosajones,desde junio de 1944,el PCE planeó invadir y levantar en España un vasto movimiento de guerrillas (adoptando el nombre francés de maquis),para garantizarse la preeminencia en la hora del triunfo gracias a su organización,influencia y armas.

                En teoría la empresa gozaría de condiciones óptimas.Dentro de España había mucha miseria,por tanto debía haber mucho descontento,y sed de venganza por la represión.Cientos,quizá algunos miles,de izquierdistas andaban huidos por campos y montañas,buena recluta para la guerrilla.Los logros del Frente Popular,tan recientes,debían estar por fuerza bien grabados en la memoria del pueblo,seguramente ansioso de recobrarlos;máxime en Cataluña y Vasconia,donde a la triste situación general se añadían las injurias no ya al nacionalismo,sino al simple catalanismo o vasquismo.Estos factores no bastaban a provocar un estallido popular,ni siquiera la ayuda a una eventual lucha antifranquista,debido al miedo a la policía.Pero así como la represión tiene eficacia cuando la gente se siente muy poderosa y no percibe una salida política,se vuelve contraproducente en otro caso.Y,justamente,con los tanques de USA en Francia,y la próxima derrota de Hitler,quienes debían sentir miedo eran los represores,y esperanza la población.Una acción armada intensa atraería necesariamente a las democracias y serviría de excelente causa o pretexto para su intervención en España.Las circunstancias difícilmente habrían favorecido más un movimiento guerrillero.Se trataba de reavivar la guerra civil,con la práctica seguridad de vencer en este tercer asalto.

                Y no erraba la impresión de que en las filas franquistas cundía la ansiedad.Muchos daban por hundido al régimen,y tanto entre los políticos como entre los militares menudearon las intrigas y los contactos con la embajada británica en Madrid.Como en el nuevo diseño de Europa Franco y la Falange resultaban inaceptables no sólo para Stalin,sino para las democracias,urgía presentar una solución de derechas,una monarquía aceptable para los Aliados y para una parte,al menos,de los exiliados.

                Entonces un sector de los monárquicos se ofreció a los anglosajones como salida de conciliación,y para evitar una revancha izquierdista.El aspirante al trono,don Juan,hijo de Alfonso XIII,y parte de sus asesores,en especial Gil Robles –eclipsado en la España de la postguerra- y Sáinz Rodríguez,ex ministro de Franco,concluyeron que sólo había un modo de eludir la catástrofe:la dimisión de Franco,y la restauración de una monarquía abierta a los políticos exiliados,aunque con rasgos autoritarios para convencer a una opinión interna alerta ante un nuevo peligro revolucionario.Con esa perspectiva,el entorno de don Juan llegó a gestionar la invasión de las Canarias por Gran Bretaña,un poco al estilo de Prieto durante la guerra,así como una provocación de gran estilo con los servicios secretos de USA,para que entraran hasta Madrid los tanques aliados y proclamasen a don Juan,utilizando una prevista acción guerrillera comunista y so pretexto de inestabilidad en España.

                Pero Franco consideraba que el retorno de los viejos partidos,con una monarquía más o menos inspirada en la Restauración,haría vanos los sacrificios de la guerra,y devolvería a España al caos de 1936.Hizo notar a don Juan que la rebelión contra el Frente Popular no había invocado la monarquía,sentida sólo por un sector minoritario de los sublevados.Si alguna vez volvía la monarquía quedaba claro que se lo debería a él,al Caudillo,y de ningún modo a unos grupos monárquicos de tan reconocida flojera.Pese a los sombríos augurios,Franco no creía duradera la alianza entre Stalin y las democracias,por lo cual éstas tendrían que avenirse antes o después con su régimen.

                En octubre de 1944 Franco propuso una alianza al primer ministro británico Winston Churchill.A su juicio la ola soviética sumergiría a gran parte de Europa,dejando a España y Gran Bretaña como únicos bastiones reales de resistencia.Churchill replicó agriamente:Induciría a un grave error a Su Excelencia si no alejase de su mente la idea de que el Gobierno de Su Majestad estaría dispuesto a considerar la formación de un bloque de poder basado en la hostilidad contra nuestros aliados rusos.El gobierno británico considera la colaboración permanente anglo-rusa,dentro del sistema de la organización mundial,como imprescindible para sus propios intereses y esencial para la paz futura y la prosperidad de Europa en su conjunto.El embajador británico S. Hoare había advertido a Franco que los anglosajones impondrían la ley en el continente al terminar la guerra:Tengo la segura convicción de que para entonces Gran Bretaña será la más fuerte potencia militar de Europa.Nuestros ejércitos,por primera vez en muchos años,serán tan numerosos como eficaces.Las fuerzas aéreas británicas serán las más poderosas de Europa.No había razón ni para temer ni para chocar con la URSS,y ambos políticos británicos trataron de disipar cualquier ilusión de supervivencia que Franco y sus seguidores pudieran albergar especulando con el peligro soviético.

                Franco demostró una previsión extraordinariamente clara,y Churchill y Hoore una miopía notable.

                En octubre de 1944 comenzaba la ofensiva guerrillera comunista con una invasión de 3.000 hombres por el valle de Arán,en Lérida,y penetraciones menores por Navarra y Huesca.Los maquis esperaban una entusiasta acogida popular,más en Cataluña,y fue enorme su decepción al hallar un vacío generalizado,cuando no la colaboración de las gentes con las tropas y guardias civiles enviados,tras la sorpresa inicial,a cortar la invasión.La aventura terminó pronto y desastrosamente para los maquis.

                A fin de dar cobertura política a su intento,el PCE había creado una Junta de Unión Nacional,con propósito de aglutinar bajo su iniciativa a los demás exiliados bajo el marchamo de la legalidad republicana.Un manifiesto de Unión Nacional en Francia,de agosto de 1944,poco después del desembarco de Normandía,clamaba:¡La hora ha llegado!.¡No se puede perder un momento!.Ha llegado el período de organizar la lucha activa por la reconquista de España.Pero sus propuestas chocaron con un obstinado rechazo.Los republicanos,así como los nacionalistas catalanes y vascos,recordaban los métodos comunistas para lograr la hegemonía,y además su espíritu no les empujaba a la acción,sino más bien a la intriga en las cancillerías,con vistas a alcanzar sus objetivos ofreciéndose a los Aliados.Por esas razones ninguno quiso oír hablar de lucha guerrillera o de cualquier otro tipo,y Unión Nacional y todos los montajes unitarios de los comunistas nunca representarían más que a éstos.

               

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España,plurinacional (LXIII)

Escrito por rgonzalo 04-12-2005 en General. Comentarios (0)

                España,plurinacional

                                               LXIII.- La España de postguerra (5)

 

                El imperialismo catalán consistió,pues,en una metáfora ideológica,entendida como una oferta política de naturaleza distinta a un programa realizable,al menos en el corto plazo de la acción parlamentaria normal.Es otro modo de llamar a ideales o aspiraciones estratégicas quizá inalcanzables pero que,no obstante,condicionan la política corriente.La españolización del esquema catalanista,pasado de metáfora a poder,de impulso centrífugo a refuerzo centrípeto,llevaba directamente a una dictadura cuyas pretensiones internacionales eran desaforadas y grotescas (Ucelay).La verdad es que el franquismo,de tan cerrado,se estranguló políticamente a sí mismo.(Iden.).Para permanecer 36 años y abrir paso,por reforma,a un régimen democrático,debió ser un estrangulamiento muy suave.En la España de los años 40 el imperialismo constituyó precisamente una metáfora,en un sentido más fuerte todavía que en el nacionalismo catalán:no pasó de ideal vaporoso,y desde luego el muy realista Franco no intentó en serio obrar de acuerdo con sus pretensiones desaforadas y grotescas.Cambó y otros,por el contrario,habían dedicado un considerable esfuerzo a llevar a la práctica sus ideales imperialistas.

        En todo caso la política inicial,pronto suavizada,del nuevo régimen consistió en tratar de erradicar los hechos diferenciales vasco,catalán,y en menor medida gallego,substituyéndolos por una uniformidad castellano-española.El idioma común fue impuesto con exclusividad en todas las actividades oficiales o educativas,igual que hacen desde años  Euzkadi y Catalunya con el vascuence y catalán.Un suceso indicativo fue la prohibición,por la autoridad militar,de difundir miles de folletos en catalán,preparados por la Falange al ser derrotadas las izquierdas en Cataluña;pero hoy se está prohibiendo también el uso del castellano,en Cataluña al menos,incluso en letreros comerciales.Algunos carteles recomendaban:Español,habla la lengua del imperio.Al principio quedó prohibida hasta la edición de libros  o la predicación en los idiomas vernáculos.En cementerios vascos fueron picadas las lápidas con nombres sabinianos.No faltaron conatos ocasionales,sin mayores consecuencias,de impedir el uso corriente de dichos idiomas.

                Esta dureza era nueva.El patriotismo tradicional hispano daba fuerte relieve a las particularidades regionales,incluso evocando un cierto foralismo.La centralización estricta enlazaba más bien con el liberalismo,rechazado por el nuevo régimen,pero acentuado entonces.Para el franquismo,en sus momentos iniciales de triunfo,los nacionalismos vasco y catalán habían fomentado los odios conducentes a la disgregación de España y a la guerra,y por tanto debían ser extirpados;habían usado las lenguas regionales como instrumentos de sus ideas antiespañolas,y por lo tanto esos idiomas debían ser proscritos de la vida oficial.El castellano sería el vehículo prácticamente único para imbuir en las siguientes generaciones un ideal españolista.

                Llaman la atención las semejanzas de estas actitudes con las de los nacionalismos vasco y catalán,incluso a veces en el tono.Así en esta indicación del ministerio de Educación:escuchad bien esto y para siempre,niños españoles.¡El que de vosotros olvide su lengua española o la cambie por otra dejará de ser español y cristiano!.¡Por traición contra España y pecado contra Dios!.¡Y tendrá que escapar de España!.¡Y cuando muera su alma traidora irá al infierno!.Los nacionalismos vasco y catalán aspiraban a arrasar los elementos que ellos consideraban españoles,arraigados en ambas poblaciones por siglos de intenso intercambio cultural y demográfico,sustituyéndolos por un vasquismo y un catalanismo que en parte no menor constituían invenciones de última hora,pues durante siglos vascos y catalanes se habían sentido españoles.Ahora se intentaba la operación contraria,erradicando las manifestaciones regionales en aras de un exclusivismo españolista.

                Tales medidas debieron haber provocado resistencia popular y apoyo a los nacionalistas que,aun vencidos,permanecían,a veces enquistados en los organismos del nuevo régimen.Apoyo asimismo a partidos como el comunista,que incluía el derecho de autodeterminación en su programa.Pero la reacción fue prácticamente nula,indicio de cuán harta había terminado la población de la experiencia republicana y de la guerra civil.No sólo en aquellos años,sino durante todo el franquismo,la oposición de los nacionalismos tendría escaso relieve,con la muy tardía excepción de ETA.

                La gran masa de la población vasca y catalana acogió al franquismo entre la simpatía y la indiferencia,suministrando una parte importante de los dirigentes políticos y económicos de un régimen acaudillado por un gallego.La tradicional versión tipo lucha de clases trata a esos dirigentes de burgueses opuestos al pueblo,pero muy pocos vascos y catalanes rechazaron el nuevo estado de cosas,o prestaron respaldo a los izquierdistas y nacionalistas en sus escasos conatos de lucha.Así ocurriría hasta finales de los sesenta,y aun entonces ese respaldo fue minoritario.Por otra parte,los catalanes y vascos integrados en la estructura del régimen,o adaptados a él,pertenecían a Cataluña y Vasconia tanto como sus contrarios,aunque luego éstos,con mentalidad algo totalitaria,hayan pretendido borrarlos.

                Muy pronto se autorizó la edición de libros,al principio religiosos,en los idiomas regionales,y se promovió el rescate del folklore y costumbres antiguas.Hubo permiso e incluso aliento para el estudio particular del catalán y el vascuence,para los premios literarios y otras actividades de promoción,a veces apoyadas económicamente desde organismos oficiales o desde Cajas de Ahorro,como sería el caso de las ikastolas (escuelas en vascuence) ya en los años 60.En 1952 se fundó en Salamanca la primera cátedra universitaria de vascuence.La inicial desconfianza y persecución hacia los idiomas y simbologías regionales dejó pronto paso a la simple postergación,con muchas excepciones.La propaganda nacionalista pinta de todo esto un cuadro exageradamente negro,y si admite otros tintes los atribuye al miedo del régimen por las presiones de unos y otros.Pero en verdad el franquismo no tuvo razones para temer excesivamente a sus contrarios.

                Por otra parte tanto la industria vasca como la catalana fueron muy estimuladas por el nuevo régimen,no por una preferencia especial,sino por constituir ambas regiones la principal base fabril del país,con una acumulación de experiencia y capacidad empresarial por encima de la media.Ello,y probablemente el muy proteccionista arancel Cambó,haría que hasta 1962,en que fue derogado,no cobrase ímpetu la expansión industrial en otras regiones.

                Si en el interior,durante los años 40,los nacionalismos catalán y vasco apenas daban señales de vida,en el exilio ocurría lo contrario;al menos con el PNV.Aguirre,tras una pequeña odisea esquivando a los nazis en Europa,adquirió en América,desde 1942,un protagonismo de primer orden,apoyado por los servicios secretos de EEUU,de los que pasó a estar prácticamente a sueldo.El jefe sabiniano aparecía por doquier como el representante de un pueblo vasco víctima de un genocidio emblematizado en el bombardeo de Guernica.La leyenda de Guernica se había extendido con tremenda fuerza emocional por América,convirtiéndose en un mito perdurable e indiscutido hasta hace pocos años:el ataque deliberado a los símbolos más sentidos de los vascos,realizado como ensayo de extermino en masa,con resultado de más de 1.600 muertos en una pequeña población sin interés militar.Junto a ese tema explotaba el de su solidaridad con la República democrática española,arrasada por el fascismo.

                En giras por Hispanoamérica el ex lehendakari se hizo la figura más destacada no ya del PNV,sino de todo el exilio español.Refleja su éxito esta descripción de su apoteósica acogida en Buenos Aires:Todo ello culminó con la sesión del Congreso en la que fue recibido el Lehendakari con todos los honores,hablando todas las opiniones y todos los partidos haciendo de él una apología magnífica.¡Al contestar fue tal la emoción que a todos infundió que los taquígrafos no pudieron copiar sus últimas palabras porque a ellos,como al resto de los oyentes,se les caían las lágrimas!.                En fin,algo magnífico y de imposible descripción.Ha sido el acontecimiento más prodigioso que pudierais y que pudiéramos pensar.Podemos,pues,decir gráficamente que se ha metido a todo el mundo en el bolsillo.

                El papel de Aguirre descolló más aún porque los exiliados republicanos,agriamente enfrentados entre sí,se neutralizaban en una guerra de rencillas.El sabiniano entendió que su secesionismo no hallaría eco fuera de España si no lo atenuaba externamente y lo vinculaba a la supuesta legitimidad republicana,y así,sorprendentemente,ejerció en todo el exilio español el papel de árbitro y apóstol de la unidad política y el olvido de los rencores mutuos.Él sabía que la vuelta a España nunca llegaría al margen de sus compañeros de armas de la guerra,a quienes su partido espiaba a favor del FBI.No obstante esa comprensión hacia los españoles disgustó a los puristas del partido.