Hechos religiosos

España,plurinacional (LXXVII)

Escrito por rgonzalo 17-12-2005 en General. Comentarios (0)

                España,plurinacional

                                               LXXVII.- Últimos años del franquismo (2)

 

                Con tales perspectivas a la anquilosada oposición le corrió prisa reorganizarse.En Euskadi algunos etarras propiciaron un frente común nacionalista,y el mismo PNV,por hacerse notar,realizó durante una temporada,desde 1968,atentados menores contra edificios y contra la Vuelta Ciclista a España;a esa búsqueda de popularidad,con actos espectaculares,obedeció también el salto de Elósegui en llamas en el frontón de Anoeta.Pero en un frente con la ETA el PNV quedaría opacado,y a esto no estaba dispuesto.Miraba a los terroristas con mezcla de simpatía y rivalidad,admiración y reticencia:los asesinatos debilitaban al régimen,gracias al amplísimo apoyo publicitario que recibían,pero también arriesgaban traer una involución,cosa menos conveniente.Pues los sabinianos,poco amigos de correr riesgos,aspiraban a la democracia como base para reimpulsar un movimiento secesionista,aunque entre ellos no faltaran quienes entonces dudaban de las virtudes de la secesión.

                Dirigentes peneuvistas como Telesforo Monzón,u otro apodado Sarobe,constataban en enero de 1971 la desintegración del PNV y el estado de completa marginación en que se encuentra en relación del Pueblo del que pretende ser su órgano más representativo.Monzón escribió a Irujo:¿Dónde está aquel glorioso PNV que tú y yo hemos conocido?.¿Por qué ha perdido toda iniciativa?.¿Por qué no causa ya el impacto de antes sobre nuestro Pueblo?.¿Dónde está aquella mística,aquel ímpetu,aquel afán de rnovación,aquella fuerza que lo invadía todo?.¿De dónde ha nacido ETA con todas sus actuales desviaciones,si no es de las entrañas mismas de un Partido anquilosado?.Los informes internos mostraban que en Guipúzcoa el glorioso partido No representa nada en el interior,ya que carece de organización,cuadros y afiliados,por una parte;y de prestigio por otra.No existe ninguna Junta Municipal en ningún pueblo de Guipúzcoa,ni en su capital.La situación empeoraba en Álava y Navarra.Sólo en Vizcaya había una organización pequeña y poco activa,pero real.

                ¡Un panorama alarmante,cuando todo exigía prepararse para competir por la hegemonía política en la Euskadi del postfranquismo!.Entonces surgieron nuevos dirigentes,entre ellos Javier Arzallus,proveniente del clero y del carlismo.Sin poner en cuestión las doctrinas de Sabino Arana,toda la energía se concentró en la reorganización.El estatuto de 1936 fue definido como la reivindicación política clave,pero,como siempre,en calidad de marco inicial para una escalada de reivindicaciones superadoras.Durante un buen período los esfuerzos organizativos dieron poco fruto,y hacia finales de 1971 la situación seguía siendo muy mala.El bache sólo empezó a superarse cuando la dirección efectiva fue pasando al interior,no sin serios roces con los jefes tradicionales del exilio,varios de los cuales resentían su desplazamiento después de estar trabajando desde hace 35 años,las 24 horas del día,en pro del Partido.

                Algo similar ocurría en el nacionalismo catalán,participante en la Asamblea de Catalunya,fundada en 1971 en un local eclesiástico.Se trataba de una iniciativa comunista,firmada por no menos de 25 organizaciones,una docena o más de ellas nacionalistas,incluyendo una fantasmal Ezquerra o el pro terrorista PSAN (Partit Socialista de Alliberament Nacional);troskistas y maoístas partidarios de la lucha armada,al lado de no violentos y cristianos de base;más la democristiana Unió Democratica de Catalunya,un PSOE casi inexistente,grupos de profesores universitarios,etc.La única fuerza real era el PSUC y sus Comisiones Obreras (CCOO),pero todos deseaban ganar protagonismo para salir a la luz en el momento oportuno como luchadores contra la dictadura,título que en rigor sólo podían ostentar los comunistas.

                Su primer comunicado establecía:La actual crisis del régimen,de la que el proceso de Burgos fue una manifestación sobresaliente,la progresiva toma de conciencia y la movilización de las clases populares,y la necesidad de oponernos firmemente a la maniobra continuista de instaurar a Juan Carlos como sucesor a título de rey,exigen la adopción unitaria de una alternativa democrática basada en los puntos mínimos aceptables por las fuerzas y sectores representados en la Asamblea,algunos de los cuales tienen objetivos divergentes a largo plazo,pero que coinciden en el objetivo inmediato del derrocamiento del franquismo.Aunque nadie creía seriamente en ese derrocamiento.Como puntos básicos,la Asamblea proponía la amnistía general,las libertades democráticas y el estatuto de autonomía,aparte de la coordinación de todos los pueblos peninsulares.

                Los fines inmediatos no bastan para caracterizar como democrática a la Asamblea,y su alusión a los objetivos divergentes a largo plazo tenía mucho de eufemismo.Casi ninguno de los firmantes podía ser llamado en rigor demócrata,y aun en estos raros casos su carácter quedaba en entredicho por su alianza con grupos inequívocamente totalitarios.La mayoría entendía la democracia como un instrumento pasajero para imponer en su momento una dictadura de izquierdas.Incluso los no comunistas simpatizaban con las dictaduras comunistas,o con el terrorismo,como demostraba su reciente y activa solidaridad con la ETA.Por otra parte la casi absoluta hegemonía comunista,(pues el PSUC era por entonces todavía una sección del PCE),no impedía a la Asamblea adoptar el principio nacionalista de los pueblos peninsulares,y evitar el término España.Recuérdese que los comunistas habían sido,con el clero,los verdaderos reimpulsores de los nacionalismos.

                Por las mismas fechas trataba de rehacerse otro partido histórico casi desvanecido:el PSOE.Hacia 1971 subsistían tres pequeñas secciones,en Bilbao,Asturias y Sevilla,que intentaban revivificar la organización;aparte existían otros grupúsculos con el título de socialistas,en particular el PSI (Partido Socialista del Interior),que se transformaría en PSP (Partido Socialista Popular):poco más que un círculo de amigos,en su mayor parte universitarios,fundado por el profesor Tierno Galván,que buscaba presentarse como la opción operativa frente al esclerotizado exilio.

                A aquellos grupos les faltaba,en su mayoría,el brío,la entrega y la disciplina propios de los comunistas.Salvo en Bilbao,donde descollaba el líder sindical Nicolás Redondo,y,en alguna medida,en el asturiano,no podía hablarse de verdaderos luchadores entre ellos;y los socialistas asturianos estaban profundamente infiltrados por la policía hasta el nivel de la dirección.Pero a cambio el ambiente político les favorecía.El endurecimiento del régimen sólo se dirigía,en realidad,contra los terroristas y comunistas,mientras que la manga ancha para partidos como el PNV o el PSOE no dejaba de ampliarse.Ambos partidos parecían a muchos franquistas un posible contrapeso a organizaciones tan violentas como la ETA y el PCE.Los métodos reorganizativos del PSOE y PNV,casi abiertos,sólo podían funcionar con tácito consentimiento policial.

                Los socialistas sevillanos,un racimo de amigos de clase media,de origen franquista varios de ellos,liderados por Felipe González y Alfonso Guerra,destacaron por su labia y pretensiones teóricas,excesivamente radicales a juicio de los de Bilbao y Asturias,de procedencia obrera.Según Guerra los del norte representaban la base,los pies de la organización;y el sur,las ideas,la cabeza.Si bien estas ideas,un revoltijo de marxismo confuso y radicalismos juveniles,nunca pasarían a la historia del pensamiento político,al menos abordaban cuestiones más del momento que los exiliados.

                Al igual que en el PNV,la reorganización trajo consigo agrias disputas entre el grupo del interior y el del exilio,este último capitaneado por Rodolfo Llopis,que temía perder la dirección.Entre mutuas maniobras las discrepancias llegaron al borde de la ruptura en 1971,y a la ruptura un año más tarde,en agosto,con motivo del XII Congreso.Alfonso Guerra escribió provocadoramente un artículo en El socialista comparando la lucha contra el capitalismo con la necesaria para sacudir ciertas estructuras del partido.Llopis exigió una rectificación,pero los jóvenes no le hicieron el menor caso.Entonces rehusó asistir al congreso,y convocó otro.Los del interior siguieron adelante con el suyo,para lo que tuvieron que descerrajar las puertas del local,en Toulouse,pues Llopis había cerrado todo herméticamente,y se había apropiado de todas las llaves.

                La vieja guardia del partido convocó otro congreso para diciembre,al que asistió Tierno Galván,viendo en él una oportunidad de conseguir el vital reconocimiento de la Internacional Socialista,pues quien lograse aquel reconocimiento obtendría fondos,relaciones y legitimidad.Iban a ser los del interior,en particular los sevillanos,quienes se salieran con la suya.Hicieron gala de mayor empuje y habilidad de maniobra ante los grandes partidos socialistas,el alemán,el francés y el inglés,que percibieron en los jóvenes españoles una actitud más dinámica y apropiada a las nuevas circunstancias:un socialismo ya socialdemócrata,con abandono del marxismo.A su vez los jóvenes supieron impresionar a sus protectores extranjeros con un activismo en buena medida ficticio,como recordó Pablo Castellano:Me quedé realmente sorprendido cuando,para justificar la petición de la necesaria ayuda de organismos extranjeros,me trajeron la prueba gráfica de pintadas del partido y del sindicato que cubrían copiosamente las tapias y muros de muchas ciudades andaluzas,como prueba de acción y presencia,y hasta en las instantáneas aparecían,armados de brocha y spray,los autores,arriesgándose en plena faena.Después me explicaron que esas fotografías se hacían en un garaje,a la luz de los faros de un automóvil.

España,plurinacional (LXXVI)

Escrito por rgonzalo 16-12-2005 en General. Comentarios (0)

                España,plurinacional

                                               LXXVI.- Últimos años del franquismo (1)

                              

                Podría creerse que la creciente movilización contra el régimen lo ponía en serio peligro,pero no hubo tal.La agitación por el juicio de Burgos,aunque extensa,afectó a minorías aún más pequeñas,como revela el tamaño de las manifestaciones,la mayor de ellas,en Barcelona,no superior a las dos mil personas,y casi todas de no más de unos centenares.Desde luego los manifestantes representaban a mucha otra gente,más tibiamente antifranquista y poco aficionada a protestar en la calle,o antifranquistas y antipartidócratas,por lo que no tuvieron a bien colaborar en la extinción del régimen para que gobernaran los partidos,aunque votase el 9 % del censo electoral,como ha sucedido ya en Canadá.Y,desde luego,el régimen recibió siempre adhesiones mucho más multitudinarias.Por lo demás,1970 fue también el año de la firma del Acuerdo Comercial Preferencial con la Comunidad Económica Europea (CEE),muy favorable a España,y la renovación de los Acuerdos de Amistad y Cooperación con los EEUU,que estrechaban la relación con el poderoso aliado.Una Ley General de Educación buscaba mejorar algunos aspectos de la misma,y la economía marchaba óptimamente.

                Franco había tomado previsiones sucesorias,nombrando en 1969 al príncipe Juan Carlos su sucesor a la cabeza del Estado,y a título de rey.Juan Carlos juró los principios del Movimiento Nacional,el partido único a efectos prácticos,muy burocratizado y poco efectivo políticamente.Tal decisión postergaba a quien se consideraba heredero legítimo del trono,don Juan,padre de Juan Carlos e hijo de Alfonso XIII,introduciendo un paréntesis en la línea sucesoria.El nombramiento de Juan Carlos significaba un corte con la monarquía liberal del pasado,fracasada históricamente en 1931 a juicio de la derecha,o en 1923 a juicio de la izquierda.Don Juan recibió la noticia con pésimo humor,sintiéndose traicionado por su hijo,y hasta 1977 no aceptó oficialmente los hechos consumados,que fueron también traición de Juan Carlos de cuanto había jurado,para presidir una monarquía parlamentaria,a base de representantes de partidos,votase quien votara.

                Don Juan había perdido sus opciones al trono un cuarto de siglo antes,al terminar la II Guerra Mundial,cuando había apostado por el derrocamiento de Franco,gestionando con Gran Bretaña y Francia la política antiespañola que ya conocemos.Había intentado entonces congraciarse con los aliados vencedores de Alemania y con la oposición española,a la que ofrecía,con la excepción de los comunistas,una posible vuelta al poder.Ello,a tan pocos años de la guerra civil,resultaba intolerable para Franco,pues habría significado,a su juicio,el retorno a la vieja epilepsia política,que la guerra debía haber superado de una vez por todas.Y no pensaba abandonar el poder en vida,para convertirse en figura decorativa,o incluso sufrir persecución,previsiblemente sañuda,de sus muchos enemigos republicanos.

                Pero en los años 70,bajo su aparente solidez,el franquismo no era ya muy fuerte.Entre sus familias o grupos de presión se abrían grietas,visibles por ejemplo en el caso Matesa,de 1969,explotado por el sector azul o falangista,contra el tecnócrata del Opus Dei,con ministros como López Rodó,López Bravo o Federico Silva.El affaire partió de un empresario catalán que,acogiéndose a ventajas fiscales,había exportado maquinaria que en realidad almacenaba en el extranjero con vistas a su venta ulterior.Fraude formal,aunque recurso empresarial legítimo según algunos,recibió en la prensa una publicidad extraordinaria,y nada beneficiosa para el régimen.De todas formas esas fracturas parecían menores al lado de la que supondría la de la Iglesia.También hombres del Opus Dei sostenían periódicos tan críticos hacia el franquismo como el diario Madrid,que terminaría por ser cerrado en 1971,tras atacar directamente a Franco.

                Aun con esos principios de cuarteamiento,y por chocante que suene a la vista de ciertas historias sobre la época,muy pocos en la oposición creían posible derribar al régimen,o siquiera cambiarlo substancialmente,antes de la muerte de Franco.El elemento definitorio del momento era la ancianidad de Franco,con 78 años,y su cada vez más visible deterioro físico,efecto de la enfermedad de Parkison.Su fallecimiento,que hasta entonces había parecido desesperadamente lejano a sus adversarios,se volvía una probabilidad próxima,suscitando por todas partes,si bien de manera sorda,las inquietudes,las esperanzas y los temores.La pregunta ¿qué pasará después de Franco? estaba en boca de todos.

                Durante los años 50 y 60 España había cambiado mucho,tanto por la mejoría económica y la distensión social como por la desaparición de los viejos partidos.Ninguno de éstos,con la única y precaria excepción del PCE,tenía presencia real en la vida del país:ni el PSOE ni la CNT,la Ezquerra,la Lliga,el PNV o los republicanos.Casi cabría decir lo mismo de la Falange,los monárquicos o el tradicionalismo.La primera,burocratizada en el Movimiento Nacional,se apartaba cada vez más de la sociedad.El carlismo iba a sufrir un proceso de descomposición por tendencias autogestionarias,empeñadas en adaptarlo a los tiempos modernos según ellos los veían.Los monárquicos,siempre pocos,también se dividían entre los juanistas,los juancarlistas y los que,aunque favorables a don Juan,daban prioridad a Franco.El movimiento católico de la antigua CEDA también estaba dividido entre los progresistas,dialogantes con los totalitarismos de izquierda,los democristianos opuestos al franquismo,y los más numerosos partidarios de Franco.El régimen,apuntalado por sus éxitos prácticos,se debilitaba doctrinal y políticamente,pero sin derrumbarse.

                Estas circunstancias favorecían en principio una evolución suave.Pero el ambiente internacional de aquellos años,marcado por las revueltas de mayo del 68 en Francia,el poderío del comunismo italiano y las agitaciones en Alemania,mientras USA corría hacia su derrota en Vietnam,traía incertidumbre.Y en España surgían de pronto unas fuerzas nuevas,violentas y resueltamente totalitarias.Además de la ETA,proliferaban los grupos marxistas-leninistas o maoístas,predicando la lucha armada,y empezando a practicarla en algunos casos.

                La réplica del gobierno,con el endurecimiento de las leyes,los estados de excepción y los juicios militares,parecía anunciar una involución política,dando al traste con la progresiva apertura de los años 60.Sin embargo no iba a ser así.Dentro del régimen había dos posturas implícitas:la de quienes creían posible institucionarlo y preservarlo después de la muerte de Franco,y la de quienes lo tenían por una dictadura surgida de circunstancias excepcionales,y por tanto destinado a disolverse antes o después,probablemente con la muerte de Franco.Los primeros,conocidos por sus enemigos como el bunker,se aferraban a los principios y la retórica tradicionales,e invocaban los avances sociales alcanzados,mientras que los otros pensaban en una apertura política que sólo podía concluir,antes o después,en la homologación de España con las que se llaman democracias europeas:regímenes de partidos,aunque no los vote nadie.Esta segunda corriente iría imponiéndose pese a los frenazos involutivos.Hasta cierto punto la derecha volvía a la situación de preguerra:un sector,de mayor influjo católico,que aceptaba o favorecía la partidocracia;y otro,más bien falangista,contrario a ella.Aunque,por las paradojas de la historia,serían al final varios destacados falangistas quienes conducirían la transición.

                Tanto USA como las democracias europeas sentían seria inquietud por el porvenir de España después de Franco,y presionaban para atenuar probables convulsiones.Con esa preocupación Vernon Walters,enviado especial del presidente Nixon,visitó a Franco en 1972.Y Franco mostró optimismo:a su muerte Juan Carlos sería rey,y las instituciones funcionarían,aunque lo que sucedió fue precisamente que Juan Carlos,ya rey,visitó inmediatamente USA para prometer la inmediata institucionalización de la partidocracia.No habría guerra civil ni disturbios graves,porque lo impedirían el ejército y la clase media creada por su régimen.

                ¿Era factible una salida llamada democrática?.Era casi un dogma que las dictaduras sólo caen por la fuerza,y pronto pareció confirmarlo el caso portugués,donde el salazarismo sucumbió por golpe militar.Pero el aperturismo español abonaba otras esperanzas.En general Washington apoyaría más bien al franquismo como factor de estabilidad y evolución,y las partidocracias europeas a la oposición antifranquista;si bien USA apoyaría también la instauración de la partidocracia tan pronto muriese Franco,y así sucedió.

                En principio los políticos del régimen ofrecían poca confianza para una democratización real,pero ¿qué decir de los partidos contrarios?.De los terroristas y los comunistas,que constituían la abrumadora mayoría de la oposición activa,no podía esperarse una convivencia pacífica en las libertades.Al PCE no se le caía de la boca la palabra democracia,e incluso había tenido disputas con la URSS;pero su doctrina nunca había dejado de ser el marxismo-leninismo,aunque por esos años los partidos comunistas de Italia,Francia y España inventaron el eurocomunismo,que los equiparaba a un partido más,dispuesto a repartirse sobre el cien por cien del censo electoral el tanto por ciento que votase:del 9 al 73 %.Recibía no obstante ayuda del KGB,y tenía por amigos especiales a sombríos despotismos como el del coreano Kim Il-sung o el del rumano Ceaucescu.Por esta razón,tanto USA como Europa occidental favorecieron el resurgimiento de partidos presumiblemente moderados,como el PSOE o el PNV.De la ayuda a este último se sabe todavía poco,pero la del primero se extendió hasta la extrema derecha alemana.

España,plurinacional (LXXV)

Escrito por rgonzalo 13-12-2005 en General. Comentarios (20)

                España,plurinacional

                                               LXXV.- Un terrorismo bendecido (5)

 

El gobierno respondió decretando el estado de excepción en Guipúzcoa por tres meses.Menudearon las redadas y detenciones,muchas veces por simples sospechas.La oposición,comenzando por el PNV en el exterior,clamó con renovada energía contra el terror de Estado,acusándole de las acciones de ETA,cuando había sido exactamente al revés.Se desataba la espiral diabólica de la acción-represión-más acción,y la simpatía y colaboración en ella de muy variados elementos,incluso de la derecha.El nombre ETA se envolvía en Europa y América de un halo de heroísmo,o al menos de justificación:un grupo patriota y democrático en lucha por la liberación de un pueblo oprimido,o una colonia,contra una dictadura fascista.

                Quizá nunca logró tales ganancias con tan poca inversión un grupo terrorista.Desde el punto de vista de sus planes había logrado una victoria inimaginable,un salto cualitativo que marcaba un antes y un después.

                Pero en otro orden de cosas el éxito le salió muy caro,pues en 1969 la policía desmanteló prácticamente la organización,y detuvo a la mayoría de sus dirigentes,entre ellos con toda probabilidad a los autores del asesinato de Manzanas.Ello provocó una desorganización momentánea, y un duro enfrentamiento interno,que reproducía el anterior a la V Asamblea entre los nacionalistas socialistas y los socialistas nacionalistas,partidarios los primeros de continuar de lleno con la acción terrorista,que tan buenos frutos les estaba rindiendo,y los segundos de una acción de masas para convertirse en una especie de partido comunista vasco,formando un amplio frente con los demás partidos de izquierda.Entre insultos,amenazas y maniobras,los segundos consiguieron esta vez imponerse y expulsar en 1970,en la VI Asamblea,a los más partidarios del pistolerismo,que acusaban de españolismo a los vencedores.Los expulsados rechazaron prescindir de las siglas,y la organización se escindió por segunda vez en dos ETA,apellidadas ahora VI Asamblea y V Asamblea.La segunda,aunque débil de momento,terminaría prevaleciendo.

                Pero los golpes policiales y las querellas internas tendrían ya importancia menor:la ETA se había conformado como un grupo de considerable poder de atracción,y por tanto de reclutamiento,entre bastantes jóvenes,capaz de desenvolverse dentro de una trama complicada de locales e iniciativas eclesiásticas y apoyos muy variados.Los golpes policiales en los años siguientes lograrían frenar su desarrollo,y limitar sus acciones,pero no vencerla definitivamente.

                El año 1969 empezó con huelgas obreras y manifestaciones estudiantiles en Asturias,Madrid,Barcelona y Vasconia especialmente,y el gobierno impuso en enero el estado de excepción en todo el país,por tres meses.En abril un etarra que huía de la policía asesinó al taxista Félix Monasterio,cuarta víctima mortal de la organización.Aunque la agitación descendió,a finales del año habían sido detenidas en Vascongadas casi dos mil personas,ingresando trescientas en prisión.En 1970 los conflictos laborales y universitarios se recrudecieron en Asturias,Madrid,Barcelona,Bilbao y Sevilla.Especial gravedad revistieron unas manifestaciones de obreros de la construcción en Granada,con tres obreros muertos por la policía.En septiembre el sabiniano José Elósegui incendiaba sus ropas y se lanzaba al vacío en el frontón de Anoeta,en San Sebastián,para protestar ante Franco,que contemplaba allí un campeonato internacional de pelota vasca.Elósegui resultó sólo herido,gracias a la rápida reacción del servicio de seguridad.

                Mientras tanto se preparaba el juicio militar contra dieciséis dirigentes etarras capturados el año anterior,en medio de una campaña de agitación en Europa.La mayoría de la prensa informaba con un sesgo muy favorable a los terroristas,a quienes coreaban también diversos gobiernos y grupos de intelectuales,por lo general en nombre de la democracia o el progreso,o de la causa proletaria.Un senil Sartre,defensor inveterado de los totalitarismos chino y soviético,destacaba por su espíritu militante.Hubo manifestaciones en París,Berlín,Roma,Milán,Hamburgo y otras ciudades,y protestas de artistas comunistas como Rafael Alberti o Pablo Picaso.Estas campañas contaban con larga tradición,desde la solidaridad con los anarquistas españoles después de sus primeros atentados,a finales del siglo XIX.Exhibían un elevado sentimiento humanitario hacia los presos,que desaparecía ante las víctimas de éstos,de las que se despreocupaban en absoluto.

                En noviembre los obispos de Bilbao y San Sebastián,Cirarda y Argaya,hacían leer en todas las iglesias de sus diócesis una pastoral atacando el procedimiento judicial y condenando las violencias estructurales,las subversivas y las represivas.En tales circunstancias el documento beneficiaba a la ETA,a favor de la cual,como víctima,movía a la opinión.El gobierno replicó con enfado,pero la Conferencia episcopal,en Madrid,acordó solidaridad con Cirarda y Argaya,aumentando si cabe la irritación del régimen.Durante ese mes cientos de manifestantes,universitarios en su mayoría,se manifestaron violentamente en diversos lugares de España,desde Oviedo a Barcelona,y desde Sevilla a Bilbao.Proliferaron las pintadas,octavillas,declaraciones a favor de los acusados,dos de los cuales eran sacerdotes.El 2 de diciembre el grupo etarra más partidario del terrorismo secuestró al cónsul alemán en San Sebastián,Eugen Beihl,para dar el máximo relieve internacional al proceso;dos días después se decretó un nuevo estado de excepción para Vascongadas.Unos días más tarde se encerraban en el monasterio de Montserrat 300 intelectuales y artistas,y el abad,Cassiá Just,rechazaba en Le Monde el compromiso de la Iglesia con un régimen que condenaba al pueblo por el único crimen de oponerse a Franco.Los presos no lo estaban,al parecer,por la sangre derramada,sino por oponerse a Franco y por su patriotismo vasco.Los comunistas,el PNV,los nacionalistas catalanes,toda la oposición,así como buena parte de la Iglesia,y las izquierdas en toda Europa,no se cansaban de ofrecer esa versión al público.

                Durante el juicio los acusados,en particular Mario Onaindía,que años después dejaría la ETA y denunciaría el terrorismo,se portaron con valor y se proclamaron desafiantemente marxistas leninistas.Ocho de ellos fueron condenados a muerte,el 28 de diciembre,pero el gobierno les conmutó la sentencia a los pocos días.

                Lo más importante de aquella extraordinaria campaña fue que,por primera vez desde la guerra civil,toda la oposición antifranquista,en el interior y en el exilio,lograba unirse en un frente común de hecho,y con una actividad y audacia nunca vistas desde el maquis.Y lo más significativo fue que un grupo como la ETA,jactanciosamente totalitario,antiespañol y terrorista,aparecía como catalizador de esa unidad y,de manera confusa pero efectiva,como símbolo de las libertades y la democracia para toda España.

                También persistía la inclinación a la violencia o a su comprensión,siempre que fuese de izquierda.Pocos antifranquistas confiaban en la acción armada,pero muchos pensaban aprovechar la que otros pacticaban.Creían,además,que cuando ellos subieran al poder,una vez terminado el franquismo,se acabaría el terrorismo.En 1930 habían cometido el mismo error los republicanos con respecto al terror anarquista.

                El verdadero nacimiento de la ETA como fuerza importante en España data del período 1958 a 1970,y está ligado a tres asesinatos,que no le impidieron recibir casi todas las bendiciones posibles.La rodearon de afecto y comprensión,a veces con reticencias de escaso relieve práctico,los comunistas,los demás nacionalistas vascos,catalanes y gallegos,buena parte del clero vasco y otra menor,pero considerable,del resto de España.El conjunto de la oposición,en suma.Y,no menos decisivo,diversos gobiernos europeos,en especial el francés.Francia iba a convertirse por muchos años en el refugio y santuario de la ETA,el lugar seguro desde donde la organización planeaba sus atentados y adonde podía retirarse oportunamente,garantizándose un alto margen de impunidad.A la oposición española le pareció bien,creyendo que esa política de París duraría lo que el régimen franquista.Volvía a equivocarse.Sin todos esos apoyos la ETA habría corrido probablemente una suerte muy parecida a la de otra organización terrorista,el GRAPO,unos años después.

               

               

 

España,plurinacional (LXXIV)

Escrito por rgonzalo 13-12-2005 en General. Comentarios (1)

                España,plurinacional

                                               LXXIV.- Un terrorismo bendecido (4)

 

Y por entonces el clero nacional-progresista montó una red de escuelas sociales,donde,mediante conferencias,charlas,seminarios,etc.,difundía ideas avanzadas y de un nacionalismo radical.Su carácter legal o no ilegal,y el prestigio del clero,atrajeron a numerosos jóvenes a aquellos centros,llamados por algunos universidades populares,que tomaron enseguida carácter de adoctrinamiento político.Para la ETA supusieron un gran salto en su capacidad organizativa e influencia,pues fue ella quien más ampliamente y mejor supo explotar tales escuelas para formar grupos de simpatizantes y militantes por buena parte de la región.

                Pero entre tanto se abrieron las disidencias en la organización:el viejo nacionalismo de fondo sabiniano,y el revolucionarismo marxista,no se ensamblaban con comodidad,ni el terrorismo con la acción de masas entre el proletariado.Un sector privilegiaba el nacionalismo,sin olvidar el socialismo,y otro el socialismo,sin olvidar el nacionalismo.El primero optaba por el terrorismo como eje de su actividad,sin excluir otras movilizaciones,y el segundo por la movilización sindical y popular,sin excluir la violencia.Las rivalidades cobraron un tono cada vez más acre,hasta derivar en una lucha furiosa por el poder interno.Los partidarios del terrorismo y de la secesión a toda costa acusaban de españolistas a los impulsores de un patriotismo obrero,frente al nacionalismo burgués,en ruptura completa con el PNV.Los patriotas obreros estaban impresionados por el éxito movilizador de las Comisiones Obreras en Vascongadas,Madrid,Barcelona,etc.

                La guerra entre las dos líneas,la nacionalista-socialista y la socialista-nacionalista,se saldó con la victoria de la primera en la V Asamblea,realizada entre diciembre de 1966 y marzo del 67,tras una serie de maniobras y expulsiones previas que impidieron a los rivales defenderse o imponer sus puntos de vista.Fue la primera de una serie de escisiones en la organización,todas españolistas sui generis.El sector obrerista expulsado pasaría a llamarse ETA-berri (nueva),y el vencedor ETA-zarra (vieja),hasta que la primera cambió su nombre por el de Movimiento Comunista de España (MCE),recuperando los otros las siglas ETA.

                Los vencedores se organizaron en cuatro frentes:militar,político,económico (sindical) y cultural,imitando un esquema del comunismo vietnamita.Su doctrina,vehementemente antiespañola y terrorista,pero también inspirada en un peculiar marxismo-leninismo,tenía la marca de Krutwig.Ello determinó la dimisión de Txillardegui y algunos otros históricos católicos,que admitían el marxismo como una luz para todos los que creemos en el socialismo,pero no como verdad absoluta.La V Asamblea comenzó en la casa parroquial de Gaztelu,en Guipúzcoa,y terminó en la casa de ejercicios espirituales de los jesuitas de Guetaria.Y algo tenían de ejercicios espirituales aquellas reuniones.

                Pese a su temprana decisión de recurrir a las armas,la ETA tardó diez años en matar a alguien.Con alguna salvedad.Según parece hubo ya en 1959 el proyecto o intento,algo legendario y en todo caso frustrado,de provocar el descarrilamiento de un tren que llevaba a Bilbao a ex combatientes del ejército de Franco para un acto conmemorativo,lo que habría ocasionado probablemente una carnicería.Y en 1960 la organización mató a un bebé de 22 meses,la niña Begoña Urroz Ibarrola,abrasada por la explosión de un artefacto colocado en la estación de Amara,en San Sebastián.Asesinato que,por razones obvias,no fue reivindicado.

                Durante los años siguientes los etarras dedicaron sus esfuerzos a una serie de pequeños atentados contra lápidas y símbolos fascistas,o contra negocios de personas españolistas,acompañados de una profusa y virulenta propaganda por medio de octavillas y publicaciones.También intervenían en las actividades culturales para radicalizarlas políticamente,o en las fiestas populares para darles un cariz nacionalista mediante la exhibición de banderas o gritos,tratando de provocar la intervención de la Guardia Civil contra el pueblo.En una de éstas,en 1966,llegó a haber un incidente con dos heridos.Mucha gente los consideraba unos alborotadores chillones e irrisorios,y pocos temían efectos demasiado graves de sus actos,pero sus actividades creaban ambiente y les atraían la admiración de bastantes jóvenes.Su ideología apenas era conocida,fuera de su exaltación patriótica.Así iba creciendo en torno a la organización un halo de prestigio,más pintoresco o folclórico que heroico,alejado de un auténtico respaldo popular.

                Pero todo cambió el 7 de junio de 1968,con el asesinato de un Guardia Civil,cerca de Tolosa;José Antonio Pardines,gallego,al que Javier Echevarrieta,Txabi,disparó cinco veces con su pistola,por el simple hecho de haberles dado el alto,y percatarse de que viajaban en coche con matrículas falsas.

                El autor de los disparos,y su acompañante Iñaki Sarasqueta,se refugiaron en casa de un sacerdote.Pero cuando Echevarrieta insistió en marcharse,fueron detenidos por una pareja de la Guardia Civil,y Echevarrieta imitó a un pistolero del oeste,escena de las de a ver quién tira primero.El Guardia Civil disparó antes,y Echevarrieta cayó muerto.

                La ETA,el PNV,el clero nacionalista y la oposición antifranquista transformaron este doble episodio de muerte en un relato,entre heroico y martirial,de lucha por la libertad y venganza represiva.La versión difundida afirmaba que Echevarrieta había sido cazado a tiros,sacado del coche,esposado,puesto contra la pared y asesinado de un tiro en el corazón.Los sacerdotes nacionalistas celebraron por él muchas decenas de misas con las correspondientes homilías;en su honor se compusieron poemas y canciones,una de las cuales adaptaba otra compuesta por los comunistas para Julián Grimáu.El nombre del grupo terrorista empezó a sonar con fuerza dentro y fuera de España,levantando solidaridades.No sólo la ETA,también el nacionalismo y el antifranquismo en general,se identificaron con el mártir.

                El asesinato del Guardia Civil,gratuito,sórdido y sin asomo de épica,realizado por un estudiante semidrogado,tuvo verdadero carácter inaugural.Hasta entonces la ETA era un grupo sin demasiada importancia,molesto para el gobierno,aunque mucho menos que el PCE,que organizaba frecuentes huelgas en Vascangadas.En adelante se convertiría,junto con los comunistas,en el enemigo principal del régimen.Y más allá de las lucubraciones teóricas de los años anteriores inauguraba también el método de lucha favorito de la ETA:el disparo por la espalda a la víctima indefensa.

                La dirección etarra decidió tomar venganza por la muerte de Echevarrieta,y el 2 de agosto mataba a tiros en Irún al comisario Melitón Manzanas,de la brigada político-social.Ya antes del asesinato de Pardines estaba siendo vigilado Manzanas,pero no por etarras,sino por un dirigente del PNV,Jon Oñatibia,antiguo delegado del gobierno vasco en Nueva York.

                Más interés tuvo la reacción del PNV,que después de haber acusado a Manzanas de torturador,desaprobó su asesinato e hizo correr el rumor de que había sido por un asunto de faldas.Y,por supuesto,la leve condena al crimen se volvía incondicional al régimen.En un comunicado oficial tras la muerte de Manzanas,el exiliado gobierno vasco,con asistencia de socialistas y republicanos,rechazó con la mayor vehemencia los abusos de poder del gobierno franquista,que se instauró y funciona violentamente,pues esta violencia ha dado lugar a otra.Y el PNV anadía:el genocidio sañudo y persistente,la negación y atropello sistemáticos de los derechos de la persona humana,y la práctica repetida e inhumana de la tortura,que el régimen franquista viene practicando ininterrumpidamente durante los largos años de su dominación sobre el Pueblo vasco,han creado en Euzkadi un clima de extrema tensión y violencia.En octubre hablaba de más de ciento cincuenta presos y cincuenta confinados como resultado del estado de excepción,lo que no parece una cifra exagerada para el masivo terror de Estado;y organizaba colectas pidiendo a todos los vascos identificarse con los perseguidos.

                Cabría preguntar cómo,si la violencia de la ETA nacía de la represión del régimen,no había habido mucha más violencia cuando la represión había sido mucho mayor.El PNV,al tiempo que suministraba a los terroristas todo género de justificaciones,y les facilitaba un inapreciable aliento propagandístico,personal y económico mediante colectas,exhibía su distanciamiento de ellos,porque el partido tenía carácter democristiano y exigía el respeto integral a la vida y a la dignidad del hombre,base esencial de toda convivencia civil y razón de nuestra propia lucha frente al sistema de opresión imperante hoy en el Estado español.Un etarra algo cínico podría haberse extrañado de que a tan altas razones correspondiese una lucha tan tibia.

                Ocurrían también estos hechos en un verano marcado en Europa por la revolución del 68 en Francia,la proliferación de huelgas obreras y estudiantiles,violentas con frecuencia,en Alemania,Italia y otros países;el recrudecimiento de la guerra del Vietnam,las marchas de apoyo al Vietcong,la mitificación del Che Guevara y la lucha guerrillera,el aplastamiento de la primavera de Praga por los tanques soviéticos,la matanza de cientos de estudiantes perpetrada por el gobierno del PRI en la plaza de Tlatelolco,en México,etc.Vistos en la perspectiva del terrorismo posterior,en España y muchos otros países,aquellos atentados etarras parecen poca cosa,pero en el plácido ambiente español del momento cayeron como una pesada piedra en un estanque.Tres muertos en sólo dos meses,y la agitación no ya de la oposición,sino de fuerzas mucho más poderosas en el exterior,constituían el ataque más grave,directo y sangriento al franquismo desde la época del maquis.

               

España,plurinacional (LXXIII)

Escrito por rgonzalo 13-12-2005 en General. Comentarios (1)

                                España,plurinacional

                                               LXXIII.- Un terrorismo bendecido (3)

 

                En función de sus objetivos Krutwig proponía un plan de guerra embrollado y poco práctico,pero de despiadada brutalidad.Preveía la eliminación de empleados públicos,la intimidación y el terrorismo contra los que cumplen con las medidas prescritas por el Estado y la administración,como jueces y empleados de los juzgados;voladura de cuarteles,especialmente cuando estén llenos de tropas;no se deberá dejar nunca lugar a dudas de que todo policía o militar enemigo es un objetivo de nuestra actividad guerrera.Los policías que hasta hoy han torturado a los detenidos vascos deberán ser pasados por las armas,o degollados.En estos casos es recomendable,siempre que se pueda,emplear el degüello de estos entes infrahumanos.No se debe tener para ellos otro sentimiento que el que se posee frente a las plagas que hay que exterminar.Cuando ello no represente ningún peligro para el guerrillero,estos torturadores deberán ser eliminados por medio de la tortura.Si las fuerzas de ocupación siguieren con sus medidas de tortura no se deberá nunca dudar en el empleo del retalión,exterminar a los familiares de los torturadores y a los agentes de la autoridad civil y militar.Para apreciar debidamente estas frases cabe señalar que la ETA tenía aún muy poca gente en la cárcel;que,como ocurriría casi siempre,casi todos los detenidos lo eran sin resistencia a la policía,pese a las terribles torturas que sus propagandas afirmaban;que ninguno murió,y que un motivo de ansiedad persistente en los jefes de la organización sería la facilidad con la que cantaban en Comisaría muchos terroristas detenidos.En cualquier caso,observa Krutwig:en la historia todo progreso no pudo jamás llevarse a cabo si no fue a pesar de la moral o contra la moral existente.

                La prédica del fanatismo tampoco entendía de matices,como explicaba el ideólogo en La insurrección en Euskadi:Para el gudari-militante comprometido en cuerpo y alma en la guerra revolucionaria engañar,obligar y matar no son actos únicamente deplorables,sino necesarios;para nosotros nuestra verdad es la verdad absoluta,es decir,verdad exclusiva que no permite ni la duda ni la oposición,y que justifica la eliminación de los enemigos virtuales o reales.

                Para hacer justicia a Krutwig,considerado un sabio vasco en medios nacionalistas,debe advertirse que él nunca corrió el riesgo de ser torturado,pues se exilió oportunamente:perteneció a la nutrida raza de los intelectuales incondicionales de la violencia,pero propensos a dejar su práctica a otros.

                El influjo de Krutwig y sus seguidores en la ETA,y la marxistización progresiva de la organización,harían ir pasando a segundo plano,y a veces a la exclusión,a los fundadores más persistentes en su catolicismo,como Álvarez Emparantza,llamado Txillardegui,también partidario de la seguridad del exilio.

                El recurso a la violencia en la ETA tenía otra profunda razón de ser.La pasividad y resignación reprochadas al PNV no nacían de la voluntad del partido,sino del deplorable desinterés popular por las prédicas nacionalistas.Las quejas etarras revelan una población que se sentía razonablemente cómoda,disfrutaba de un nivel de vida en constante mejora,y un régmen que toleraba,con reticencias a veces,estimulándolo otras,el reimpulso de la cultura en vascuence.Buena parte de los vascos simpatizaba con el franquismo,y Franco era acogido calurosamente cuando iba a veranear a San Sebastián;otra parte,probablemente mayor,sentía indiferencia;y el sector hostil lo era de forma tibia y sin consecuencias.La guerra civil había durado allí poco,pero permanecía en el recuerdo,aunque éste se difuminaba entre los jóvenes.En tales condiciones,la violencia podía convertirse en un revulsivo,en una forma eficaz de propaganda.

                Nada más ilustrativo que el debate en la ETA,en los primeros años 60,en torno a la acción armada.Alguna propuesta de pacifismo al estilo Gandhi quedó enseguida olvidada ante las contundentes razones de Julen Madariaga,ideólogo y uno de los máximos dirigentes de la organización por entonces:Cuando una masa de quinientos vascos sea capaz de manifestarse pública y silenciosamente por las calles callaré.Y me uniré a ellos arrostrando juntos todas las consecuencias.Pero mientras sólo sean un puñado de patriotas los que tengan que hacer todo lo que se hace,el peso entero de la salvaje represión cae,y seguirá cayendo,sobre cada uno de ellos individualmente.¿Es que el pueblo vasco está dispuesto en bloque,o al menos una gran parte de él,a lanzarse a la lucha por su libertad?.¿No están siendo nuestros hermanos de Soria,Carabanchel y Martutene víctimas de un horrible pecado colectivo de su propio pueblo?.Y quede bien claro:no somos nosotros quienes estamos provocando la violencia.

                Vuelve a sonar aquí la voz de Sabino Arana increpando a los vascos,mayoritariamente reacios a seguirle.Si ni siquiera quinientos de ellos seguían por las buenas a los etarras,no quedaba otro remedio que tomar medidas drásticas,también contra los autores del tremendo pecado colectivo:Hace falta que el pueblo vasco se rinda a la evidencia de una vez por todas de que Euskadi,es decir,nosotros,nos hallamos en estado de guerra con el ocupante extranjero.Y a esa guerra con el supuesto ocupante pensaban arrastrar velis nolis a los demás.Obviamente eran los etarras quienes provocaban la violencia con objetivos muy definidos,cuando el grueso de la oposición antifranquista,desalentado por los fracasos,había renunciado hasta cierto punto a ella.

                La guerra seguiría pronto el esquema acción-represión-más acción,típica en los terrorismos.Receta sencilla y eficaz,si la organización no resultaba muy tocada:una minoría organizada asesta golpes materiales y psicológicos a la organización del Estado,haciendo que éste se vea obligado a responder y reprimir violentamente la agresión.La minoría organizada consigue eludir la represión y hacer que ésta caiga sobre las masas populares.Finalmente dicha minoría consigue que en lugar de pánico surja la rebeldía en la población.La táctica de la provocación sistemática,en suma.La violencia,sobre todo si la acompañaba el derramamiento de sangre,tenía además la ventaja de la espectacularidad,se convertía automáticamente en noticia;constituía en sí misma una inmejorable propaganda,productora de nuevas propagandas en forma de explicaciones,comunicados,reportajes,etc.

                La ETA previó lúcidamente que su esquema de acción-represión podía ganarle numerosos aliados de hecho entre la burguesía,a la que pertenecían casi todos los etarras:como tapadera de sus verdaderos intereses económicos,este sector capitalista permitirá,e incluso alentará,la protesta de los grupos liberales y de los opositores al régimen,que se rasgarán las vestiduras por el genocidio al que se está sometiendo al País Vasco.Unos por razones humanitarias,y otros porque esto les sirve de palanca para atacar al Gobierno.Iban a abundar,en efecto,los que creyeran poder utilizar los atentados de la ETA en su propio beneficio.

                Al mismo tiempo,y dentro de los esquemas marxistas-leninistas,los ideólogos retaban a la realidad con formulaciones como ésta:desde 1939 la situación ha cambiado,pero no en sentido de invalidar,sino de reforzar y añadir nuevos argumentos a lo expuesto hasta aquí.La opresión que sufren los pueblos ibéricos ha subido de grado con el paso del sistema a la fase monopolista.Al no tener que mediatizar su actividad al control de nadie que no sea la oligarquía monopolista,el Estado español dispone de los métodos más feroces para la represión de las masas populares.Con certeza la ETA habría sido aplastada rápidamente en una situación como la de los años 40,como lo había sido el maquis.Si en los años 80 podía mantenerse,se debía precisamente a que aprovechaba el muy sustancial descenso del nivel de la represión,y la creciente libertad política.

                El terrorismo consiste básicamente en propaganda por la sangre.Por lo común aparece como la primera fase de una lucha más amplia,que debe terminar arrastrando a las masas a la revolución,a la insurrección o a una guerra real más o menos prolongada.Pero la ETA nunca iba a lograr el paso a una fase superior,por lo que su terrorismo acabaría siendo teorizado como una vía de acción permanente,destinada no tanto a convencer y llevar a la lucha a la población,como a desgastar a los gobiernos,año tras año,hasta obligarlos a claudicar ante las exigencias de la minoría armada que,en nombre de Euskadi,les había declarado la guerra.

                En 1965 la ETA celebró su  IV Asamblea,comenzada en la casa se ejercicios espirituales de los jesuitas de Azpeitia,que sabían a quiénes cobijaban.La reunión consagró los objetivos simultáneos de secesión y socialismo en un sentido cada vez más abiertamente marxista,e incluso marxista-leninista,y la táctica de la acción-represión-más acción como forma de desatar una espiral de lucha.Un paso importante fue la decisión de recurrir al atraco para allegar fondos.Siendo escasas las aportaciones populares,el capitalismo financiero,gran monopolista,hacedor de intrigas y de guerras,mantenedor de la odiosa opresión a que nos vemos sometidos,debe suministrarnos los medios necesarios.Pero,como relataría Echave en la revista Interviú,la plana mayor del grupo se mostraba incapaz de asaltar a un inofensivo y desarmado pagador de Banco.Superada la prueba,los atracos se volvieron el método normal de financiación.