Hechos religiosos

El integracionismo de José Ferrater Mora

                        Capítulo 129.- El integracionismo de José Ferrater Mora

 

            De entre la producción intelectual de los republicanos exiliados en Hispanoamérica el pensamiento de José Ferrater Mora probablemente sea el más rico.Y su integracionismo es inclasificable,pero merece una atenta reflexión.Siendo,por supuesto,uno de los autores que más he leído con bastante asiduidad desde 1956.

            José Ferrater Mora nació en Barcelona en 1912,donde estudió filosofía,y después se doctoró bajo la dirección de Joaquim Xirau y Jaume Serra Húnter.Tras abandonar España con la derrota republicana se refugió primero en Francia,pero pronto fue nombrado profesor en La Habana y luego en Santiago de Chile.Desde 1947 enseñó en el Bryn Mawr Colege (Pensilvania),al tiempo que ha dado numerosas conferencias en América (sobre todo en Princeton) y en Europa (en particular en la universidad de Toulouse,en 1956 y 1967).Realizó frecuentes viajes a España.Colaboró en múltiples Revistas,entre ellas Philosophy and Phenomenological Research,Teorema,Revue de Métaphysique et de Morale,etc.Presente en muchos Congresos,ha asimilado plenamente la cultura anglosajona,cuyo humor se parece al de Catalunya.Su gran erudición,que atestigua el monumental Diccionario de Filosofía (ordenado a la vez por autores,por conceptos y por escuelas),hace de él,con toda la fuerza del término,un Weltarbaiter,aunque siga siendo profundamente español y entre sus seguidores se encuentren precisamente jóvenes filósofos de España,con los que ha sabido mantener un contacto muy directo.Su célebre integracionismo se mantiene en la encrucijada de las más recientes corrientes del pensamiento mundial,a las que siempre juzga con ponderación y sin ningún esnobismo.

            Dotado de una fuerte personalidad,que se trasluce en su primera obra,Cóctel de verdad,aparecida durante la II República Española,a través de la distancia que mantiene respecto a los partidos políticos,aun siendo fundamentalmente liberal,y a través de la ironía que desprende a cada paso,describe su propio carácter,marcado por la duda constante,pero vinculado a la exactitud de las matemáticas.

            La herencia catalana es sin duda alguna el substrato más profundo y estable de su pensamiento.Impregnado de la mentalidad propia de Barcelona (que él ha caracterizado mediante la continuidad,el seny,la mesura y la ironía),José Ferrater Mora conserva incluso en la emigración la preocupación crítica de Luis Vives,la agudeza de Anselmo Turmeda,el equilibrio de Jaime Balmes,de Francisco Xavier Llorens i Barba o de Eugenio d´Ors.Pero,sobre esta base imposible de obviar,el legado orteguiano constituye otro elemento esencial;principalmente a través de Joaquim Xirau el raciovitalismo conquistó a José Ferrater Mora por su rechazo de la escolástica al igual que del idealismo,así como por la modestia de su visión,orientada únicamente a la vida,en su hic et nunc.

            Parece que la tercera componente de José Ferrater Mora es el bergsonismo,y lo que le seduce especialmente de esta corriente es la prudencia del método,así como su concepción del paso del tiempo y de la evolución.En la extensa introducción a su traducción de Dos fuentes confiesa el hechizo que siempre le ha producido Henri Bergson,en particular por su estilo firme y preciso.En su actitud de investigador lo que le seduce es la liquidación total que Henri Bergson intenta hacer de todo ontologismo estático,a diferencia de Parménides,Platón,Santo Tomás de Aquino o René Descartes,que hacen hincapié en el Ser,Henri Bergson se adhiere a la tradición de Heráclito,de los estoicos y de Georg Wilhelm Friedrich Hegel,y se interesa únicamente por el devenir.Pero,según José ferrater Mora,en esta vía Henri Bergson todavía llega más lejos que Herbert Spencer,pues este último olvida el papel del tiempo y permanece demasiado aferrado a sus prejuicios mecanicistas.Henri Bergson asigna a la filosofía la audaz tarea de aprehender la movilidad universal,y gracias a la intuición,forma superior de la razón,la filosofía de Henri Bergson se lanza hacia la verdad absoluta,sin que exista un regreso al instinto,sino un recurso al aliento vital,para volver a descubrir la existencia,por encima de cualquier esencia hipotética o frágil.A José Ferrater Mora,por otra parte,le entusiasma la afirmación de Henri Bergson de lo contingente,de donde parte contrariamente a lo que hace la filosofía clásica.

            José Ferrater Mora ha experimentado asimismo en cierta medida la influencia de la fenomenología que José Ortega y Gasset y Manuel García Morente habían difundido por España,no sin mostrar sus límetes.Max Scheler,en particular,le parece un pensador notable.Es preciso señalar,por último,la afición de José Ferrater Mora por la lógica simbólica y por la filosofía de la ciencia.Miembro de la Association for Symbolic Logic e intérprete de Ludwig Josef Johann Wittgenstein;buen conocedor de los biologistas,sobre todo de Kart Ludwig von Bertalanffy,y de los físicos considera que la ciencia es una condición sine qua non de la investigación filosófica.

            Dado su espíritu perpetuamente insatisfecho e hipercrítico,José Ferrater Mora escapa a cualquier etiqueta,pero su meditación admite la denominación de integracionismo.Su método es un empirismo dialéctico,que se inscribe en el marco de un completo relativismo,y que humildemente se reconoce siempre susceptible de revisión,muestra de su especial aversión hacia todo dogmatismo.José Ferrater Mora se propuso muy pronto elaborar una ontología general de la realidad,que integrara todos los conflictos de la existencia humana y todos los aspectos de lo real.Un tema central le orienta:la preocupación por evitar los escollos e insuficiencias en  que caen normalmente dos tipos de pensamiento;el que presta particular,si no exclusiva,atención al sujeto humano,a la existencia humana,a la historia humana,etc;y el que presta particular,sino exclusiva,atención a las realidades naturales dentro de las cuales se encuentran los sujetos humanos.

            Esta oposición entre sujeto y objeto,conciencia y realidad,lo concreto y lo abstracto,el idealismo y el realismo,la ciencia y el existencialismo,etc.,está particularmente presente en José Ferrater Mora;pero pretende superarla con la ayuda de una crítica de nuestros conceptos habituales,demasiado absolutos,que caen en el error de plantear disyunciones demasiado tajantes.De hecho todas las realidades que se presentan como primeras se expresan en conceptos-límite;sin embargo ninguna entidad es exclusivamente conciencia o exclusivamente objeto;antes bien,algunas realidades son más conciencia que objeto,mientras que otras son más objeto que conciencia.Las realidades-límite son por eso los polos entre los que se insertan las realidades efectivas.Por ejemplo,nada es pura materia ni puro espíritu;nada es pura esencia ni pura existencia,etc.Existe,por el contrario,toda una gama de entidades que se escalonan entre estos dos términos opuestos,unas más materiales y otras más espirituales.Ninguna entidad es pues definible o localizable ontológicamente,atribuyéndole un cierto modo de ser unívocamente expresable.Puede serlo,en cambio,atribuyéndole una cierta tendencia, ontológica y no psicológica,a acercarse más a un polo que a otro.

            Todo ser,o más bien todo existente,oscila de este modo entre dos límites que José Ferrater Mora ha denominado ulteriormente el ser y el sentido.La realidad es aquí un inmenso continuum a lo largo del cual se escalonan todos los existentes.En cada extremo hay una formalidad metafísica:lo externo en un extremo,lo íntimo en el otro.Y todo ser o existente tiende de manera más o menos desigual hacia lo externo o hacia lo íntimo.Hostil al monismo,pretende ser de este modo un monopluralismo,caracterizado como una ontología de la doble dirección,o como una ontología de referencias.Y más que proceder a definiciones de cada entidad mediante predicados unilaterales el integracionismo intenta situarla en una cierta línea ininterrumpida.En lugar de presuponer trascendencias,José Ferrater Mora prefiere aunar los polos antes dichos,merced al paso constante de uno a otro.

            En su opinión el nominalismo y el realismo designan concepciones extremas,a la vez falsas e inevitables;y se impone el conceptualismo,pero solamente como una parada provisional en el camino que va del nominalismo al realismo.Lo mismo ocurre con las categorías del ser (estática) y del devenir,del noúmeno y del fenómeno,de lo mecánico y de lo vital,etc.Los conceptos más que excluirse se completan,de igual modo que las realidades forman grupos ontológicos y poseen rasgos estructurales y no propiedades comunes.Esta es la razón de que José Ferrater Mora rechace tanto el cientificismo (culpable,según él,de reducir todos los existentes al plano natural) como la filosofía independiente y a priori (que pretende dejar de lado las ciencias para limitarse a los conceptos lógicos o a la introspección).Por su parte José Ferrater Mora intenta complementar el análisis con la especulación,la ciencia con la filosofía,y rechaza a la vez el positivismo,el panlogicismo,el vitalismo,el fideísmo y el idealismo.

            El estructuralismo de José Ferrater Mora defiende pues explícitamente una vigorosa teoría del sentido.En efecto para él todo lo real,inclusive lo aparentemente más humilde,es un prodigio,porque no se agota nunca;cuando se ha creído haber acabado con él,nos presenta nuevas perspectivas.Y no es que las realidades sean eternas,pues si lo fuesen se llegaría tarde o temprano a decir cuanto cupiera enunciar de ellas.Lo maravilloso de las realidades es que son inagotables en su propia incertidumbre y precariedad.

            Nuestra inteligencia traduce,a su manera,por vocación todo lo que hay,separando de ello el sentido.José Ferrater Mora analiza de este modo la estructura de la realidad,a través de su marco,su contenido,su contexto lógico y existencial,el compromiso ontológico,etc.Después de este estudio de la realidad como ser analiza la realidad como sentido,disposición ontológica de las realidades que se caracteriza por tener una cierta estructura y una cierta dirección.Y sin duda la palabra sentido es algo equívoca,pues existe un abismo entre el sentido semántico y los demás sentidos,pero no conviene oponer entre ellos el mundo fáctico y el eidético,los seres y los sentidos.Cada una de estas dos caras de lo real,el ser y el sentido,es verdadera e igualmente constitutiva de lo real,pues el sentido es precisamente lo que algo no es.Y a este respecto José Ferrater Mora propone una original concepción de la nada.

            Es preciso considerar pues dos formas fundamentales del sentido:la intuición,en la que el lenguaje ocupa un papel central,y la conexión,entitativa o significativa,como son la causalidad o la finalidad.Sin embargo ello no debe inducirnos a creer que una realidad dotada de más sentido que otra sea,por este mero hecho,mejor;el deber ser no debe confundirse con lo que hay,con la realidad.El sentido es axiológicamente neutral.Y José Ferrater Mora confiesa que precisamente piensa completar su ontología fenomenológica con una filosofía del hacer y del deber.Y resta por decir que la actitud de este modo descrita por él nos permite ya asumir planamente el mundo.

            Y aunque esta nueva filosofía evita cualquier siniestrismo o dolorismo sistemático,evidentemente no puede eludir el escándalo de la muerte,con el cual su antropología y su cosmología habían de topar de modo forzaso.Pero,mientras que Miguel de Unamuno se limitaba a la muerte del ser humano,José Ferrater Mora sitúa el fenómeno del cese de la vida en el contexto mucho más vasto del universo.Pues según él la cesación es coextensiva a lo real,y nos la encontramos en todas partes:en los astros,en los cristales,en los vegetales,en los animales y en los seres humanos;incluso en las máquinas,en las que los elementos de una estructura se gastan y a la larga han de ser reemplazados.Hay que admitir pues una analogía mortis,al igual que Aristóteles hablaba de la analogía entis.Pues José Ferrater Mora rechaza tanto el viejo substancialismo,que corta las amarras con la ciencia,como el fisicalismo,el fenomenismo y el hilemorfismo,y hace intervenir la microfísica y la microfísica.Apoyándose en Edwin Rudolf Josef Alexander  Schrödinger,Paul Adrien Maurice Dirac,Arthur Stanley Eddington y Ernest Pascual Jordan (que distingue entre entidades y procesos),sigue la pauta de la electrónica;las teorías mecanicistas cometieron el error de querer reducir lo real a nuestros esquemas mentales,pues afirman que la realidad no puede definirse mediante un concepto;de ser así se caería en un panlogicismo.Y la fenomenología,que pone entre paréntesis lo real,comete el mismo error.

            El integracionismo en cambio plantea las siguientes tesis:ser real es ser mortal;existen diversos grados de mortalidad;la mortalidad mínima es la de la naturaleza inorgánica;la mortalidad máxima es la del ser humano;cada estado debe entenderse en relación con su situación sobre la línea en que intervienen dos tendencias contrarias:una que va de lo menos mortal a lo más mortal,y otra que va de lo más mortal a lo menos mortal.Así estudia José Ferrater Mora la muerte primero en lo inorgánico,luego en lo orgánico (marcado por la espontaneidad y la individualidad) y finalmente en el ser humano,en el que no sólo existe el ser y el devenir,sino también el sentido,con sus determinaciones,que son la historia,la erxperiencia y el drama.Y en este último nivel analiza una por una:la muerte de los demás (por vejez,por combate o por bombardeo) y nuestra propia muerte,de la que sólo tenemos anticipaciones.

            Esta muerte humana es una culminación,pero no una separación;se funda en la mismidad personal;no se interioriza por completo;más allá del cesar orgánico o del morir biológico la muerte humana ahila hasta el máximo el vínculo que la une a la materia y a los organismos.Martin Heidegger se equivoca pues al pretender que el ser humano está completamente polarizado por la muerte;y Jean-Paul Sartre comete el error contrario al creer que la muerte es simplemente un avatar despreciable y desprovisto de sentido.En cuanto a la supervivencia en el más allá José Ferrater Mora se abstiene de pronunciarse,pues cree que se trata de un problema que rebasa la observación;y se contenta con resumir las creencias de los pueblos primitivos,de los antiguos,de los filósofos (sobre todo de San Agustín,Epicuro,Baruch de Spinoza,Maine de Biran,Henri Bergson,Max Scheler,etc.,sin cerrar la vía a ninguna esperanza.

            José Ferrater Mora,por otra parte,ha demostrado ser un filósofo de la ciudad y de la sociedad.En El hombre en la encrucijada estudia las grandes crisis que han sacudido a la humanidad.La primera fue la que puso fin a la antigüedad grecorromana,desde el siglo IV a.C hasta Justiniano.Ante el nuevo poder político,sombrío y tiránico,el individuo permaneció durante mucho tiempo solitario y desarraigado,mientras que la reflexión filosófica nacía en todas sus escuelas.El cristianismo vino a resolver este desequilibrio entre el aquí abajo y el más allá,entre el ciudadano y la ciudad,entre la acción y el pensamiento.Después de casi un milenio,bastante calmado y pacífico,surgió la crisis del Renacimiento,bajo el impulso de unos pocos intelectuales contestatarios.El humanismo introdujo una solución temporal.A finales del siglo XVIII,con la Revolución Francesa,se produjo la crisis de los muchos,en particular de los protestantes y los libertinos,representativos de la burguesía,que se extendió al mundo entero.Por último,en nuestra época,aparece la crisis de todos,en la que todos los seres humanos entran en disidencia,en todos los planos de lo real,contra la tecnocracia,contra el estatalismo y contra el maquinismo inhumano.Y hay un gran peligro de que se perpetre,a gran escala,la manipulación tecnicista de los humanos,por ejemplo mediante los cerebros electrónicos.

            Para conjurar esta última perturbación global de nuestras sociedades occidentales modernas conviene salvaguardar un cierto inconformismo por parte de los intelectuales y realizar el equilibrio entre Dios,la naturaleza,el ser humano y la sociedad.Pero en lugar de promover uno cualquiera de estos pretendidos absolutos José Ferrater Mora propone soluciones más matizadas para salir de la crsis,entre ellas el restablecimiento de una cierta distancia entre nosotros y la sociedad.Sin duda su diagnóstico considera el futuro bastante opaco y la civilización completamente ambigua,lo que no impide que José Ferrater Mora aconseje,para salir del marasmo,un serio esfuerzo de pedagogía científica y moral,absolutamente radical,pues no existen los remedios-milagro.Se observara que en lugar de denunciar una revuelta de las masas,abandonadas sin freno a sus impulsos,José Ferrater Mora ataca a las condiciones generales de nuestra existencia contemporánea y a los innumerables condicionamientos sociopolíticos,que le parecen opresivos.Y se muestra asimismo fiel al espíritu fundamentalmente antiestatista de los españoles.

            Obras:Obras selectas (Madrid,1967);Cóctel de verdad (Madrid,1935);Diccionario de filosofía (México,1941);Unamuno (Buenos Aires,1944);Las formas de la vida catalana (Barcelona,1944);Variaciones sobre el espíritu (Buenos Aires,1945);Cuatro visiones de la historia universal (Buenos Aires,1945);La ironía,la muerte y la admiración (Santiago de Chile,1946);Cuestiones españolas (México,1946);El sentido de la muerte (Buenos Aires,1947);El hombre en la encrucijada (Buenos Aires,1952);Lógica matemática (México,1956);Cuestiones disputadas (Madrid,1955);¿Qué es lógica? (Buenos Aires,1957);Ortega y Gasset (Londres,1957);La filosofía en el mundo de hoy (Madrid,1959);El ser y la muerte (Madrid,1962);Tres mundos:Cataluña,España,Europa (Buenos Aires,1963);El ser y el sentido (Madrid,1968);La filosofía actual (Madrid,1969);Indagaciones sobre el lenguaje (Madrid,1970);El hombre y su medio (Madrid,1971);Els mots i els homes (Barcelona,1970);Cambio de marcha en filosofía (Madrid,1978);De la materia a la razón (Madrid,1978);Introducción a Bergson,prólogo a la traducción francesa de Deux sources (Buenos Aires,1946);Ética aplicada:del aborto a la violencia (Madrid,1981);Fundamentos de filosofía (Madrid,1985) y Modos de hacer filosofía (Barcelona,1985).

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