Hechos religiosos

Manuel García Morente

                        Capítulo 123.- Manuel García Morente

 

            La fenomenología que ya estaba presente en José Ortega y Gasset y sus sucesores se desarrolló asimismo en otros pensadores,aunque desde la perspectiva del bergsonismo.Y entre ellos se encuentran Manuel García Morente,Joaquim Xirau,José Antonio Míguez y los discípulos de todos ellos,como Pedro Muro Romero.En dichos filósofos el raciovitalismo se difumina poco a poco en provecho de la axiología,del bergsonismo,del existencialismo cristiano o de los valores religiosos.

            Manuel García Morente (1888-1942) es una de los filósofos que yo leía con asiduidad en la Salamanca universitaria de los cursos 1955-56 y 1956-57.Nacido en Arjonilla,cerca de Jaén,recibió de su padre,médico de gran renombre,una educación agnóstica mitigada por la influencia piadosa de su madre.En la misma línea de europeización que Ortega y Gasset,desde 1894 a 1903 hizo los primeros estudios en el Liceo de Bayona;luego pasó a La Sorbona de París,donde fue alumno de Émile Boutroux,Frédéric Rauth,Lucien Lévy-Bruhly y sobre todo de Henri Bergson.Después de enseñar durante algún tiempo en la Institución Libre de Enseñanza se trasladó a Marburgo,donde fue alumno de Leonard Cohen,Paul Gerhard Natorp y Ernst Cassirer,y posteriormente a Berlín y München.En 1911 se doctoró en filosofía por la universidad de Madrid,y en 1912 fue nombrado profesor de Ética en la Universidad Central.Padre de familia modelo,también llevó una vida de salones literarios,por lo que le llamaban el filósofo de las duquesas.Fue redactor de la Revista de Occidente,de la Revista General,de El Sol y del Diario de Madrid.Tradujo numerosas obras francesas y alemanas,principalmente de los fenomenólogos Franz Clemens Brentano,Edmund Husserl,Alexander Pfänder,Georg Simmel,Wilhelm Dilthey,Heinrich Rickert,Oswald Spengler y Hermann Alexander Graf  Keyserling.En 1917 se encargó de la recepción en Madrid de los universitarios franceses que vinieron a defender la causa de los Aliados,entre los que estaba Henri Bergson.En 1930 fue nombrado subsecretario de Estado para la Instrucción Pública,y en 1931 decano de la Facultad de Filosofía y Letras.Al producirse el Alzamiento Nacional se refugió primero en París y después en Tucumán (Argentina),donde ejerció la enseñanza durante algunos meses.En 1939,poco después de su conversión al catolicismo,volvió a España,se hizo sacerdote y se reincorporó a las clases de la Facultad de Filosofía y Letras.Y es ahora cuando superó el ideal europeizante con una vuelta decidida a los valores históricos nacionales,y emprende la tarea de rehacer una filosofía cristiana dentro del pensamiento contemporáneo.Murió en 1942 tras haber sido sometido a una operación quirúrgica.

            La primera etapa de su trayectoria es la de su formación neokantiana,que recibió en Marburgo con actitud de arrebato,como el supremo ideal de una filosofía verdaderamente clásica.Esta magistral revisión de la razón,con vistas a una toma de consciencia rigurosa y contra las ilusiones ópticas de todos los cosismos y antropomorfismos,le pareció fundamental.

            Parece que la aportación del bergsonismo fue todavía más fuerte y verdadera.La crítica del kantismo por parte de Henri Bergson,y después del método original de la intuición,lo atrajeron vivamente.Manuel García Morente,de acuerdo con Henri Bergson,condena con vehemencia el cientificismo y el matematicismo invasor.Vio en Henri Bergson un anhelo de espiritualidad pura,pues su mérito fue haber analizado el alma,la vida y la libertad,que sólo puede iluminar parcialmente una intuición bien conducida.El nuevo espiritualismo evita el dualismo excesivo entre el cuerpo y el espíritu,sin por ello librarse del monismo,y ese espiritualismo nos indica las vías a seguir para descifrar los enigmas humano y cósmico.

            Pero la atracción de la fenomenología de los años 1920-1934 desencadenó en Manuel García Morente una verdadera borrachera del pensamiento,entusiasmándole sobre todo Max Scheler.La búsqueda indirecta de las esencias,que consiste en ponerlas primero entre paréntesis,a fin de cercarlas mejor luego,le pareció muy apropiada para nuestras aptitudes,aunque conviene describir primero las vivencias y las experiencias directas de nuestra alma,que siente,piensa y actúa.Esta ternura hacia la fenomenología se prolonga en una gran simpatía por la tentativa de Edmund  Husserl de constituir una ontología fenomenológica a través de una metafísica de la existencia.En esta línea Manuel García Morente se aplicó a realizar la amalgama de un existencialismo muy amplio con el raciovitalismo,y ambos le ayudaron a liberarse para siempre del idealismo y del logicismo escolástico.Las Lecciones preliminares de filosofía están impregnadas de un orteguismo que,curiosamente,los editores de Fundamentos de filosofía se han dedicado a borrar.

            También hay quien se ha preguntado si la obediencia eclesiástica de Manuel García Morente en 1940 modificó su filosofía.Y es lícito dudar de que barriera el tomismo,recomendado entonces por el Papado a todos los clérigos,y los análisis bergsonianos,orteguianos y fenomenológicos,pues su fe ardiente y sincera era perfectamente susceptible de acomodarse a los modos de pensamiento modernos;por lo demás no disponemos de ningún indicio que nos autorice a concluir que se produjo semejante mutación.Las pocas conferencias y artículos que subsisten de este último período de Manuel García Morente,por ejemplo los textos sobre el acto de fe,no revelan ningún rechazo de su pasado,salvo evidentemente el rechazo del inmanentismo y del indiferentismo religioso.

            Como filósofo original Manuel García Morente introdujo dos innovadores conceptos:el del progreso y el de la intuición.En primer lugar se trata de la distinción entre proceso y progreso.El proceso es un simple devenir de la naturaleza,de orden mecánico;el progreso es un rico devenir del espíritu,que descubre,asimila y desarrolla al máximo los valores mediante un esfuerzo moral continuo.Demasiados pensadores naturalistas confunden estas dos nociones.Las cosas son lo que son;su consistencia material,física o ideal,comprende su forma,su composición,sus propiedades;pero nada de lo que llamamos agrado,placer,deleite o pena.En resumen,el progreso no es inherente a las cosas;no reside en la cosa misma,sino en la conversión de la cosa en bien.Y Manuel García Morente buscó justamente los principios a priori del progreso,y después denunció su crisis actual,en la que se da una degradación de todos los fines,que se escalonan en un plano sin horizonte alguno.El progreso no es pues solamente una cuestión cuantitativa;es preciso velar por la cualidad y calidad de sus objetivos.

            En segundo lugar hay que señalar la clasificación de tres formas de intuición.La primera,la de Henri Bergson,es totalmente emotiva;opera mediante una inmersión en lo más profundo de lo real,sin recurrir a definiciones,que serían imposibles,aunque es capaz de captar los valores con la ayuda de metáforas,como en la mística.La segunda,la de Wilhelm Dilthey,es volitiva y se experimenta en la resistencia que los objetos oponen a la consciencia al revelarle su existencia,pues hace pensar en el sentimiento del esfuerzo de Maine de Biran.Y la tercera,la de Edmund Husserl,es intelectual y abstrae la singularidad de cada representación poniendo entre paréntesis el problema del objeto para concentrarse exclusivamente en la esencia;y puede servirnos incluso en las ciencias,cuya tarea es analizar las esencias dejando de lado su singularidad existencial.

            La talla de Manuel García Morente como filósofo no es pues en absoluto despreciable,aunque su intensa vida se truncara prematuramente.En la confluencia del pensamiento francés y germánico,que se desvivió generosamente por aclimatar a la Hispanidad,supo encontrar,más allá del realismo y del idealismo,en un existencialismo muy comprensivo pero exigente,el verdadero horizonte del problema del infinito.Desde el punto de vista psicológico y humano,así como desde el teológico,Manuel García Morente es además un caso sui generis a estudiar de cerca,puesto que en él,como observa Mauricio de Iriarte en El profesor Manuel García Morente,sacerdote,tenemos ocasión de ver una de las más extraordinarias y ejemplares experiencias religiosas del siglo XX.

            Manuel García Morente se destaca pues como maestro,con raras dotes de claridad para iluminar el pensamiento ajeno e iniciar al discípulo en la temática filosófica.Y a este fin tradujo Investigaciones lógicas de Edmund Husserl,la Fenomenología de la voluntad de Alexander Pfänder,El diario de viaje de un filósofo de Hermann Alexander Graf Keyserling,La Decadencia de Occidente de Oswald Spengler,etc.Y dentro de este mismo espíritu de interpretación e introducción están sus obras originales,aunque Una filosofía de la historia de España es el discurso inaugural del curso 1942-43.

            En su primer período Manuel García Morente,a diferencia de José Ortiga y Gasset,continúa fiel a la tradición neokantiana;suscribe el criticismo de Inmanuel Kant en la interpretación idealista-lógica de Marburgo,aunque completa el formalismo práctico kantiano con elementos de la teoría de los valores,que pone al ser humano,portador y realizador de esos valores,en el centro de un avance progresivo a lo largo de la historia.Igualmente incorpora Manuel García Morente a su pensamiento múltiples ideas de las filosofías de Henri Bergson,de Edmund Husserrl y de Martin Heidegger.Sin embargo en la última fase de su vida considera toda filosofía fundada en Inmanuel Kant como filosofía cerrada,por oposición a una filosofía abierta,más verdadera,como la de Santo Tomás de Aquino,con la que caen las barreras artificialmente levantadas por el prejuicio inmanentista del pensamiento moderno,y se abre el espíritu a la realidad trascendente,a la verdadera metafísica,a Dios.

            En todo caso fue mérito de Manuel García Morente,en uno y otro período,el sentido de seriedad con que fue aceptada por él la función de la filosofía,sin hacerla descender,ni siquiara a título de exigencias didácticas y pedagógicas,del nivel riguroso de la ciencia;y es significativo,a este respecto,el gozo con que saluda el método feniomernológico de Edmund Husserl,con cuya aplicación la filosofía se apresta a ser de nuevo ontología,teoría del ser,y no primero lógica ni psicología.

            Obras:La estética de Kant (Madrid,1912);La filosofía de Henri Bergson (Madrid,1917);La filosofía de Kant (Madrid,1917);Ensayo sobre el progreso (Madrid,1932);Lecciones preliminares de filosofía (Buenos Aires,1938);Fundamentos de filosofía (Madrid,1944);Ensayos (Madrid,1945);Idea de la Hispanidad (Madrid,1945);Ideas para una filosofía de la historia de España (Madrid,1957);Ensayo sobre la vida privada;Ejercicios espirituales (Madrid,1961) y Escritos pedagógicos (Madrid,1975).

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