Hechos religiosos

Las filosofías del espíritu

                        Capítulo 110.- Las filosofías del espíritu

 

            Inmanuel Kant es mencionado en España en 1804,en un artículo de la revista Variedades de Ciencias,Literatura y Artes (Madrid).En 1807 lo cita el duque de Rivas junto a Johann Gottfried Herder y Johann Heinrich Pestalozzi,y Toribio Núñez en Sistema de la ciencia social (1820).Pero el principal defensor del criticismo fue José María Rey y Heredia (1833-1861),que en Teoría trascendental de las cantidades imaginarias (1865) defiende la Crítica de la razón pura y el método matemático preconizado por Kant.El filósofo y médico Matías Nieto Serrano (1813-1902) se adhiere asimismo a Kant a través del neocriticismo de Charles Renouvier.Paralelamente el cubano semikrausista José del Perojo,residente en España y director de la Revista Contemporánea,discípulo de Kuno Fischer,defiende un neokantismo bastante historicista en Ensayos sobre el movimiento intelectual de Alemania (1875) y Ensayos sobre la educación (1886) al traducir el primer tomo de la Crítica de la razón pura.Manuel de la Revilla y Moreno exalta el kantismo desde una perspectiva cercana a la historicista,sin aceptar la Crítica de la razón práctica.E Indalecio Armesto en Discusiones sobre la metafísica (1978),Juan Miguel Rodríguez,Alejo García Moreno,P.B. Monlau,Juan Uña y Gabino Lizárraga,que elaboraron versiones españolas de Kant a partir de las traducciones francesas de Joseph Tissot.

           

            El eclecticismo espiritualista de Victor Cousin  y de su escuela tuvo durante un decenio el relevo del sensualismo y de los ideólogos.El gaditano Tomás García Luna pronunció en el Ateneo Lecciones sobre la filosofía ecléctica (1843),que publicó después.Eugenio García Ruiz se adhirió también al eclecticismo.En Santander Celestino Alonso vulgarizó a Jean Philibert Damiron,y Agustín Gutiérrez y Díaz difundió a Victor Cousin y a Pierre Paul Royer-Collard.En Madrid Eugenio de Ochoa y Montel tradujo a Pierre Garnier.Miguel Suris y Baster adaptó a Eugène Géruzez y José López Uribe propagó a Servant-Beauvais.

 

            A causa del predominio del magisterio krausista el hegelianismo llegó a España de modo fragmentario.En Sevilla el profesor José Contero y Ramírez (1791-1857) entronizó su doctrina formando discípulos como Francisco Pi y Margall (izquierda hegeliana);Antonio Fabié Escudero,que concilió hegelianismo y catolicismo;Emilio Castelar y Ripoll,que fue Presidente de la I República española;Diego Álvarez de los Corrales,Francisco Escudero y Perosso (moderado) y Antonio Benítez de Lugo.

 

            Como consecuencia de esta sobresaturación de racionalismo intelectualista y de idealismo la filosofía española de la segunda mitad del siglo XIX experimentó una reacción a favor del vitalismo espiritualista y de las ciencias del compuesto humano.Todas las escuelas tenían demasiado olvidado el fundamento biológico de nuestro ser y se sintió la necesidad de una vuelta a lo concreto.Y el representante más eminente de esta tendencia es José de Letamendi (1828-1879),que supera,por su amplitud y originalidad,a todos los pensadores españoles de su siglo,excepto Muñoz Capilla,Jaime Balmes, y Julián Sanz del Río.Tomás Carreras Artau,en Médicos-filósofos españoles en el siglo XIX,nos cuenta que le llamaban el don Quijote de la lucha contra el positivismo,pero su obra no fue únicamente negativa y polémica,pues también presenta aspectos innovadores.

            Alumno de Francesc Xavier LLorens i Barba y de los profesores de la facultad de medicina de Barcelona José de Letamendi fue diputado,senador y profesor de medicina,en Barcelona (1860-1878) y Madrid (1878-1895),donde fue decano.Su Tribiblion médico (1874-1895),Discurso sobre la naturaleza y origen del hombre (1867),Elementos generales de ciencias (1863),etc. resultan notables.Según él la medicina todavía no había alcanzado el estado positivo del que habla Auguste Comte,por lo que era preciso que se convirtiera en una verdadera ciencia,liberada tanto de la sujeción a la físico-química como de la obediencia metafísica o teológica.A este efecto echaba mano 1)de la filosofía escocesa y catalana del sentido comín,2)el hipocratismo vitalista de la Escuela de Montpellier,según el cual toda enfermedad es resultado del conjunto del organismo ,y 3)del matematicismo,que declara que una diferencia cuantitativa explica importantes diferencias cualitativas.

            En la elaboración de su Antropología integral José de Letamendi procede a una crítica cuádruple contra las injerencias religiosas,contra un positivismo acaparador que contradiga su ideal experimentalista,abandonándose a un dogmatismo negativista que rechace la introspección,contra el materialismo panteísta,transformista o criminalista y contra determinada versión del cartesianismo,culpable de un dualismo abusivo entre el alma y el cuerpo,que conduce a una escisión entre filósofos y sabios,y que degenera en un intelectualismo exclusivo.

            Más allá de estas controversias José de Letamendi propone reconstruir una verdadera antropología sobre la base de la toma de conciencia del yo integral,fisiológico y espiritual.Esta andadura pronto nos proporcionará los principios generales de la ciencia y del realismo natural,por cuyo seguimiento el ser humano se inmerge en el cosmos,cuya influencia experimenta,al mismo tiempo que ejerce acciones sobre él.En este sentido enunció su ecuación general biodinámica (V = F (I C);vida es una función de energía individual y del Cosmos.Y si a esta perspectiva de integracionismo añadimos otras muchas opiniones esclarecedoras sobre el lenguaje,la teodicea,los biomeros,el genio,la estética o el trabajo,percibiremos que José de Letamendi anuncia magistralmente el neovitalismo contemporáneo de Kurt Julius Goldstein a Pierre Teilhard de Chardin,Paul Chauchard o Karl Ludwig Von Bertalanffy,al mismo tiempo que evita el animismo de Friedrich Julius Stahl.Su biología holista y humanista instaura una reforma radical de la medicina y se inscribe en una amplia reestructuración de nuestro proyecto de vida y de pensamiento.Las polémicas de José de Letamendi con Pere Mata i Fontanet y con Ramón Turró i Darder siguen siendo memorables,pues José de Letamendi,demsiado avanzado para su tiempo,fue generalmente incomprendido,tanto más cuanto que su temperamento irascible le creaba enemigos,muchos lustros antes que Lous-Henri Bergson,aunque tuvo el mérito de romper los grilletes en los que los excesos del positivismo habían encadenado a la especulación filosófica,y contra las exageraciones de las inclinaciones discursivas practicó el preintuicionismo.Dotado de una erudición enciclopédica y bien dominada José de Letamendi sigue pues siendo un ejemplo para la posteridad española,aun cuando en ocasiones se esté en desacuerdo con sus opciones doctrinales.

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