Hechos religiosos

España,plurinacional (LXXXI)

                España,plurinacional

                                               LXXXI.- Últimos años del franquismo (6)

 

                El asesinato de Carrero Blanco abrió dentro de la ETA una nueva crisis,pues todo hacía prever una evolución democrática y probablemente autonómica.Contra esa evolución convenía actuar de manera resuelta e inteligente,pues la única salida aceptable,revolucionaria,consistía en la plena separación de España para constituir un Estado socialista y de habla vascuence exclusiva.Un sector señalaba que en los años anteriores el pueblo vasco no ha conseguido crear un Ejército popular de liberación;el desarrollo de la estrategia aceptada en la V Asamblea no nos ha llevado a una situación de guerra popular de liberación,sino que,junto a la lucha del resto de los pueblos del Estado español,nos ha conducido a las puertas de un proceso democrático-burgués.Por lo tanto debía acabarse con la estrategia de la división en cuatro frentes.En adelante debía crearse un movimiento ciudadano amplio que explotase las ventajas de la legalidad para defender el ideario etarra,bajo control de la ETA,pero formalmente independiente de ella.La ETA,a su vez,abandonaría los frentes cultural,obrerista y político,que nunca habían funcionado bien,y habían causado mil fricciones internas,y se convertiría exclusivamente en una organización armada para marcar el camino a la sociedad vasca con sus atentados,libres de servidumbres legales.Pues sólo los atentados habían convertido a la organización en un factor de primer orden en la vida política española.

                Otros temían que por esa vía serían otros partidos quienes terminarían aprovechando la situación,gracias al hechizamiento que habían de producir en la población las libertades democráticas y la autonomía.En estas circunstancias la lucha armada,en coordinación con la lucha de masas y su radicalización,tendría en un principio que agudizar las contradicciones para luego,sin dejar lo anterior,pasar a las acciones complementarias de las luchas de masas,y en una tercera fase ir construyendo un Ejército popular,que tomaría el poder después de la destrucción del Estado.Se mantendría,pues,la división en frentes con vistas a una insurrección final.

                Las diferencias entre las dos líneas no parecen muy profundas,pero ocasionaron las clásicas y acerbas acusaciones mutuas de liquidacionismo y similares.Las dos tendencias mantendrían la actividad terrorista,(militar en su lenguaje),como vía prioritaria para avanzar hacia la Euskadi libre y socialista.Las disputas internas terminarían en escisión,dando lugar nuevamente a dos organizaciones,llamada la defensora de la primera postura ETA (m),militar,y la de la segunda ETA (p-m),político-militar,conocidas popularmente como los milis y los poli-milis.

                La escisión formal se consumó poco después de uno de los más sonados crímenes de la organización:el 14 de septiembre una bomba en la cafetería Rolando,de Madrid,causó 14 muertos y varias decenas de heridos y mutilados.La carnicería entraba plenamente en la lógica de la ETA,y resultó muy inconveniente para ella desde el punto de vista publicitario,pues aspiraba a justificarla alegando que los muertos eran policías,cuando no hubo policías entre ellos.La oposición,siempre dispuesta a justificar el terrorismo etarra,achacó inmediatamente la matanza al gobierno.La acción,aseguraban muchos,tenía los rasgos típicos de una provocación fascista,aunque tal tipismo nunca se hubiera dado en España.La ETA estuvo a punto de reivindicarlo,acusando de inconsecuencia a los simpatizantes antifranquistas,pero lo pensó mejor y decidió unirse a ellos,culpando también de la matanza a los fascistas.Como ocurriera en el atentado contra Carrero Blanco,en la infraestructura de este atentado colaboraron miembros del PCE,quizá al margen de la dirección,especialmente Genoveva Forest y su marido,el dramaturgo Alfonso Sastre.

                En noviembre de 1974 comenzó su andadura el partido nacionalista Convergencia Democrática de Catalunya,liderado por Jordi Pujol,un partido nacionalista de derecha,pero no tan heredero del de Cambó como pudiera presumirse.Tendría un gran futuro,pese a la casi nula presencia de sus militantes en la lucha antifranquista.

                El año 1975 resultó aún más movido.La primavera registró un importante éxito político de la Junta Democrática,al ser recibida a principios de marzo por la Comisión y el Parlamento europeos,lo que le otorgaba cierta legalidad ante el futuro político español.Carrillo quiso que Tierno Galván diera una rueda de prensa en Madrid,y se hiciera encarcelar,porque toda Europa le apoyaría.Recordaba lo que había significado el encarcelamiento de Alcalá-Zamora,Maura y otros miembros del Comité republicano en 1930 para remover a todo el país.Pero Tierno rehusó,quizá porque no tenía tanta fe en que el país se removiera.

                Este éxito de la Junta tuvo un efecto en parte contraproducente para ella,pues alarmó a la socialdemocracia y a la democracia cristiana europeas,reacias a la hegemonía de un PCE tan lleno de iniciativas.Desconfianza aumentada por los sucesos de Portugal,inmerso aún en una situación harto caótica de evolución muy obscura,con un potente partido comunista empeñado en avanzar hacia su revolución,aparte de la proliferación de grupos maoístas no desdeñables.El PCE exhibía una política,llamada eurocomunismo,muy distinta de la de su correligionario luso,pero una larga experiencia histórica de disfraces y tácticas comunistas abonaba todos los recelos.

                Por ello las internacionales democristiana y socialdemócrata redoblaron su apoyo al PSOE,como alternativa a la Junta del PCE.Y en junio de 1975 nacía la Plataforma de Convergencia Democrática,capitaneada por Felipe González,en la que entrarían el grupo democristiano de Ruiz Giménez,antiguo ministro de Franco y promotor del acercamiento al marxismo desde su revista Cuaderno para el diálogo;la Unión Socialdemócrata del antiguo falangista evolucionado hacia la izquierda,Dionisio Ridruejo;dos grupos maoístas partidarios,aunque no practicantes por el momento,de la lucha armada:la Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT),procedente de asociaciones católicas,y el Movimiento Comunista de España (MCE),salido años antes de la ETA;y otras siglas y personajes en mezcla no menos variada y contradictoria que la Junta Democrática o la Asamblea de Catalunya.

                Pues la Asamblea de Catalunya había optado por no integrarse en la Junta ni en la Plataforma,pero colaborar con las dos.Lo que convenía a los comunistas,pues así podían conocer las decisiones de la Plataforma.No les vino tan bien la pretensión del PNV de hacer lo mismo,y este partido hubo de elegir la Plataforma una vez la Junta le exigió definirse.La Plataforma venía mejor al PNV,no sólo por su imagen más moderada,y sus apoyos exteriores más amplios,sino porque los socialistas,sus socios en el gobierno vasco,habían aceptado,en septiembre de 1974,una declaración según la cual en 1936 el PSOE y los republicanos habían formado con el PNV y el ANV un Frente Nacional vasco,dirigido por el lehendakari Aguirre para luchar con las armas contra la rebelión.Esa versión,alejada de la realidad histórica,entrañaba la aceptación por los socialistas y republicanos de las tesis peneuvistas,no reconocidas por ellos en 1936,y con olvido de la permanente traición practicada por el PNV en el imaginario Frente Nacional.Y el PSOE aparecía mucho más favorable a los nacionalismos que el PCE.

                Tanto la Junta como la Plataforma oscilaban entre sus radicalismos rupturistas y la conveniencia de transmitir al poder un mensaje de moderación.Mientras se fundaba la Plataforma,la Junta redobló sus esfuerzos para obtener reconocimiento internacional,y sobresaltaba a los gobiernos europeos y de EEUU con el anuncio de un supuesto golpe de Estado militar,previsto para impedir el establecimiento de la democracia en España.

                La primera mitad de 1975 fue también la de la primavera de Praga.Dentro del régimen los impulsos evolucionistas chocaban con la inquietud ante la inaceptable evolución del vecino Portugal,y el llamado bunker argumentaba con aparente solidez para imponer al gobierno Arias constantes frenazos en la apertura.Quien entendió mejor la urgencia de tomar la iniciativa,si no querían terminar todos desbordados,fue Fraga Iribarne,político gallego procedente de la Falange y que en 1966,desde su cargo de ministro de Información y Turismo,había abolido la censura previa en la prensa y ampliado notablemente la libertad de expresión.Fraga,a la sazón embajador en Londres,propuso a principios de 1975 un plan de reforma democrática con admisión de los partidos,excepto el PCE y los terroristas.Franco no le dio el visto bueno,y el plan quedó aparcado.

                Todo esto ocurría en medio de una considerable agitación laboral y estudiantil.Y en marzo fue elegido Tarancón presidente de la Conferencia episcopal,lo que no auguraba una mejora en las relaciones entre la Iglesia y el régimen.Sin embargo hubo en la Iglesia cierta marcha atrás con respecto a los años anteriores.Fue suspendida una asamblea cristiana promovida por el obispo Iniesta,de rasgos demasiado identificables con el marxismo,y el episcopado emitió un documento sobre la reconciliación,llamando a superar las viejas discordias,que parecían estar resucitando.El documento tuvo escaso impacto en la prensa,quizá por su tono poco estridente.La Iglesia iba a constatar pronto que sus radicalismos y sus ayudas a los partidos antifranquistas,en muchos casos decisivas,no le habían ganado gratitud alguna entre los beneficiados.

       

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