Hechos religiosos

España,plurinacional (LXXIX)

                España,plurinacional

                                               LXXIX.- Últimos años del franquismo (4)

 

En España la crisis tardaría aún dos años en notarse con fuerza,pero desde el primer instante,y como en toda Europa,causó una deprimente impresión de fin de época,psicológicamente favorable a la oposición.

                Con este ambiente cargado e incierto,perjudicial para el régimen y beneficioso para sus enemigos,llegó el mes de diciembre.El juicio 1001 estaba previsto para el día 20,y el 12 la oposición realizó un ensayo general,llamando en todo el país a huelgas y manifestaciones,que debían desatar un vendaval de protestas.Sin embargo la respuesta popular resultó inesperadamente fría,y la jornada se saldó con movilizaciones de poca importancia.En una probable justificación a posteriori,los nacionalistas vascos de la ETA afirmaron que por eso decidieron matar a Carrero Blanco el mismo día 20,como en realidad ya habían previsto.Un atentado de esa magnitud eclipsaría el juicio 1001,lo que sería un pago bien ingrato por el apoyo masivo de los comunistas y el resto de la oposición a la ETA durante el juicio de Burgos.Pero si el 1001,de todas formas,iba a movilizar a poca gente,la faena tampoco resultaría tan grave.

                Mientras los simpatizantes de Comisiones Obreras aguardaban para entrar en la sala del juicio,Tribunal de las Salesas,a las 9.30 de la mañana,a cierta distancia,en la calle Claudio Coello,Carrero Blanco,su chófer y escolta eran asesinados en el coche en que viajaban,mediante una potente carga explosiva.Descartada pronto la hipótesis de un accidente,corrió por Madrid la noticia de que se trataba de un atentado.El juicio 1001 fue suspendido en medio de una terrible crispación.Los procesados temieron ser asesinados en represalia,hasta que el oficial de la policía bajó a los calabozos para tranquilizarlos.

                Este atentado atípico ha originado infinidad de especulaciones,atribuyéndose su inspiración a la CIA o al soviético KGB,según preferencias;o estableciendo una vaga relación de causa a efecto entre la visita del Secretario de Estado,Henry Kissinger,al jefe del gobierno español,el día anterior,y el atentado:Washington,interesado en una evolución partidocrática en España,vería a Carrero como un obstáculo a suprimir.Por otra parte la CIA tenía viejos lazos con el PNV,al que había controlado ampliamente en el exilio,y al que había instruido ocasionalmente para formar grupos de acción.Por esa vía la CIA podría haber llegado a la ETA,nutrida de radicalizados elementos peneuvistas.Pero la hipótesis suena improbable.A USA le interesaba una evolución tranquila,y no jugar con golpes de efectos muy inseguros,capaces de provocar nuevas convulsiones en España.

                Más probable parece un lazo con el KGB a través de los servicios secretos cubanos,con los que,así como con los argelinos,la ETA parece haber tenido siempre estrecha relación.A Moscú,al revés que a Washington,podía interesarle la desestabilización de España,y una acción de este tipo introducía precisamente una enorme dosis de incertidumbre sobre las consecuencias.Existe además el dato de la colaboración de algunos comunistas españoles con la partida que organizó el magnicidio.Desde luego éste perjudicaba al PCE,al echar a rodar toda la campaña en torno al juicio 1001,pero el KGB tenía seguramente agentes al margen de la dirección española del PCE.No obstante se trata de especulaciones.

                El enorme esfuerzo dedicado por muchos comentaristas a lucubrar sobre la autoría o inspiración del atentado contrasta con la escasa reflexión consagrada a sus consecuencias reales,que suelen darse por predeterminadas.Se dice aún hoy que el magnicidio impidió el continuismo del régimen,y abrió las puertas a la transición democrática.

                Esta interpretación se basa en tópicos elaborados por la propaganda,más que en hechos.En rigor el atentado demostró en primer lugar la impotencia casi absoluta de la oposición.La pretensión de la ETA de que Carrero era la clave que garantizaba la estabilidad y continuidad del sistema franquista,y de que sin él las tensiones en el Gobierno entre la Falange y el Opus Dei se intensificarían demuestran en qué grado la acción fue meramente provocadora.Las llamadas,toscamente,tensiones entre Falange y Opus Dei,(en realidad entre los continuistas y los evolucionistas o reformistas),podían haber desembocado,a causa del atentado,en una sangrienta involución,y eso era algo que ni la ETA ni el resto de los antifranquistas podían controlar de ningún modo.La primera reacción de la oposición fue el pánico.Los organizadores de la campaña por el 1001 anularon de inmediato las órdenes de movilización,y sus jefes significados se ocultaron para ponerse a salvo de una muy probable venganza.Muchos de ellos actuaban a la luz pública,pues el PCE llamaba a conquistar la legalidad,lo que,como pasaba con la reorganización de diversos partidos,implicaba contar con la tolerancia policial.

                Y la venganza no estuvo lejos.El general Iniesta Cano,jefe de la Guardia Civil,mandó tomar las ciudades y usar las armas al menor conato de desorden.Parecía muy factible la salida represiva en una época de anuncios de fin de la bonanza económica y de graves sucesos internacionales,máxime bajo el impacto emocional del atentado.Sin embargo el sector evolucionista,representado por Torcuato Fernández Miranda,Vicepresidente del Gobierno y Secretario General del Movimiento,o partido único,garantizó la seguridad de los presos y anuló las órdenes de Iniesta.En ese trance la pugna entre continuidad y reforma quedó zanjada a favor de la reforma:el franquismo no iba a sobrevivir a Franco.Pero esta decisión no fue efecto del atentado,que estuvo a punto de provocar lo contrario,sino del propio impulso evolutivo del régimen,apoyado en las transformaciones sociales y económicas de los años 60,y en la creciente relación con las democracias.El propio Carrero Blanco marchaba en esa dirección,si bien con pies de plomo.Los reformistas comprobaron también la calma popular y la escasa operatividad de la oposición,señales ambas que rebatían los alarmados augurios de los continuistas.

                Los procesados del 1001 recibieron condenas entre veinte y doce años,que al año siguiente serían rebajadas a seis y dos.

                Resuelta la cuestión fundamental sobre el destino del régimen,en lo sucesivo todo dependería de cómo se produjera la reforma,en medio de una situación difícil.Extrañamente el encargado de formar nuevo gobierno no fue Fernández Miranda,sino Arias Navarro,precisamente el ministro de Gobernación,y por tanto responsable de la seguridad,entre otros,de Carrero Blanco.Y Arias simpatizaba con el continuismo más que con la reforma.Posiblemente la decisión respondió a presiones del entorno familiar de Franco,o bien de los ayudantes militares de un Franco ya muy debilitado física y anímicamente.Aun así,el 12 de febrero de 1974,Arias pronunció un sonado discurso abiertamente aperturista,aunque muy insuficiente a juicio de la oposición.En cuanto al heredero de Franco,el futuro rey Juan Carlos,parecía pensar ya en un tránsito lo más rápido posible hacia una democracia liberal,aunque de momento su influencia fuera escasa.

                Pero a las dos semanas la Iglesia progresista daba un nuevo disgusto al gobierno,tensando las relaciones hasta el borde de la ruptura.El obispo de Bilbao,Añoveros,ordenó leer en sus parroquias una homilía de tintes sabinianos,en la que asemejaba la salvación católica a las concepciones nacionalistas sobre los vascos.La homilía fue además muy ampliamente difundida en fotocopias,dentro y fuera de España.Esto,sólo tres meses después del asesinato de Carrero Blanco,suponía una bofetada al gobierno,y una indirecta legitimación de la ETA,al modo como la practicaba el PNV:condena retórica del terrorismo,pero implícita justificación del mismo.El gobierno reaccionó con suma irritación,y trató de expulsar al obispo,pero el resto del episcopado hizo causa común con él.Tarancón tenía preparado un decreto excomulgando a la autoridad que intentase la expulsión.Tras unas semanas de negociaciones,con amplia repercusión propagandística,el gobierno cedió,y Añoveros permaneció en su puesto.

                No obstante en marzo fueron ejecutados el anarquista Salvador Puig Antich y un hombre de obscuro origen,al parecer polaco,llamado Heinz Chez,acusados de sendos asesinatos.Puig,procedente de una familia nacionalista catalana,había evolucionado hacia el anarquismo e integrado uno de los muchos grupúsculos que por entonces realizaban atracos,hasta derivar en la muerte de un policía.El llamado Chez había matado a un guardia civil,sin intención política.Estas ejecuciones,en especial la de Puig,indicaban la resolución del régimen de marcar una línea clara en relación con el terrorismo.Otro límite era el comunismo.Al contrario que en el caso de los etarras,las condenas de Puig y Chez levantaron poca solidaridad en la oposición.

               

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