Hechos religiosos

España,plurinacional (LXXVII)

                España,plurinacional

                                               LXXVII.- Últimos años del franquismo (2)

 

                Con tales perspectivas a la anquilosada oposición le corrió prisa reorganizarse.En Euskadi algunos etarras propiciaron un frente común nacionalista,y el mismo PNV,por hacerse notar,realizó durante una temporada,desde 1968,atentados menores contra edificios y contra la Vuelta Ciclista a España;a esa búsqueda de popularidad,con actos espectaculares,obedeció también el salto de Elósegui en llamas en el frontón de Anoeta.Pero en un frente con la ETA el PNV quedaría opacado,y a esto no estaba dispuesto.Miraba a los terroristas con mezcla de simpatía y rivalidad,admiración y reticencia:los asesinatos debilitaban al régimen,gracias al amplísimo apoyo publicitario que recibían,pero también arriesgaban traer una involución,cosa menos conveniente.Pues los sabinianos,poco amigos de correr riesgos,aspiraban a la democracia como base para reimpulsar un movimiento secesionista,aunque entre ellos no faltaran quienes entonces dudaban de las virtudes de la secesión.

                Dirigentes peneuvistas como Telesforo Monzón,u otro apodado Sarobe,constataban en enero de 1971 la desintegración del PNV y el estado de completa marginación en que se encuentra en relación del Pueblo del que pretende ser su órgano más representativo.Monzón escribió a Irujo:¿Dónde está aquel glorioso PNV que tú y yo hemos conocido?.¿Por qué ha perdido toda iniciativa?.¿Por qué no causa ya el impacto de antes sobre nuestro Pueblo?.¿Dónde está aquella mística,aquel ímpetu,aquel afán de rnovación,aquella fuerza que lo invadía todo?.¿De dónde ha nacido ETA con todas sus actuales desviaciones,si no es de las entrañas mismas de un Partido anquilosado?.Los informes internos mostraban que en Guipúzcoa el glorioso partido No representa nada en el interior,ya que carece de organización,cuadros y afiliados,por una parte;y de prestigio por otra.No existe ninguna Junta Municipal en ningún pueblo de Guipúzcoa,ni en su capital.La situación empeoraba en Álava y Navarra.Sólo en Vizcaya había una organización pequeña y poco activa,pero real.

                ¡Un panorama alarmante,cuando todo exigía prepararse para competir por la hegemonía política en la Euskadi del postfranquismo!.Entonces surgieron nuevos dirigentes,entre ellos Javier Arzallus,proveniente del clero y del carlismo.Sin poner en cuestión las doctrinas de Sabino Arana,toda la energía se concentró en la reorganización.El estatuto de 1936 fue definido como la reivindicación política clave,pero,como siempre,en calidad de marco inicial para una escalada de reivindicaciones superadoras.Durante un buen período los esfuerzos organizativos dieron poco fruto,y hacia finales de 1971 la situación seguía siendo muy mala.El bache sólo empezó a superarse cuando la dirección efectiva fue pasando al interior,no sin serios roces con los jefes tradicionales del exilio,varios de los cuales resentían su desplazamiento después de estar trabajando desde hace 35 años,las 24 horas del día,en pro del Partido.

                Algo similar ocurría en el nacionalismo catalán,participante en la Asamblea de Catalunya,fundada en 1971 en un local eclesiástico.Se trataba de una iniciativa comunista,firmada por no menos de 25 organizaciones,una docena o más de ellas nacionalistas,incluyendo una fantasmal Ezquerra o el pro terrorista PSAN (Partit Socialista de Alliberament Nacional);troskistas y maoístas partidarios de la lucha armada,al lado de no violentos y cristianos de base;más la democristiana Unió Democratica de Catalunya,un PSOE casi inexistente,grupos de profesores universitarios,etc.La única fuerza real era el PSUC y sus Comisiones Obreras (CCOO),pero todos deseaban ganar protagonismo para salir a la luz en el momento oportuno como luchadores contra la dictadura,título que en rigor sólo podían ostentar los comunistas.

                Su primer comunicado establecía:La actual crisis del régimen,de la que el proceso de Burgos fue una manifestación sobresaliente,la progresiva toma de conciencia y la movilización de las clases populares,y la necesidad de oponernos firmemente a la maniobra continuista de instaurar a Juan Carlos como sucesor a título de rey,exigen la adopción unitaria de una alternativa democrática basada en los puntos mínimos aceptables por las fuerzas y sectores representados en la Asamblea,algunos de los cuales tienen objetivos divergentes a largo plazo,pero que coinciden en el objetivo inmediato del derrocamiento del franquismo.Aunque nadie creía seriamente en ese derrocamiento.Como puntos básicos,la Asamblea proponía la amnistía general,las libertades democráticas y el estatuto de autonomía,aparte de la coordinación de todos los pueblos peninsulares.

                Los fines inmediatos no bastan para caracterizar como democrática a la Asamblea,y su alusión a los objetivos divergentes a largo plazo tenía mucho de eufemismo.Casi ninguno de los firmantes podía ser llamado en rigor demócrata,y aun en estos raros casos su carácter quedaba en entredicho por su alianza con grupos inequívocamente totalitarios.La mayoría entendía la democracia como un instrumento pasajero para imponer en su momento una dictadura de izquierdas.Incluso los no comunistas simpatizaban con las dictaduras comunistas,o con el terrorismo,como demostraba su reciente y activa solidaridad con la ETA.Por otra parte la casi absoluta hegemonía comunista,(pues el PSUC era por entonces todavía una sección del PCE),no impedía a la Asamblea adoptar el principio nacionalista de los pueblos peninsulares,y evitar el término España.Recuérdese que los comunistas habían sido,con el clero,los verdaderos reimpulsores de los nacionalismos.

                Por las mismas fechas trataba de rehacerse otro partido histórico casi desvanecido:el PSOE.Hacia 1971 subsistían tres pequeñas secciones,en Bilbao,Asturias y Sevilla,que intentaban revivificar la organización;aparte existían otros grupúsculos con el título de socialistas,en particular el PSI (Partido Socialista del Interior),que se transformaría en PSP (Partido Socialista Popular):poco más que un círculo de amigos,en su mayor parte universitarios,fundado por el profesor Tierno Galván,que buscaba presentarse como la opción operativa frente al esclerotizado exilio.

                A aquellos grupos les faltaba,en su mayoría,el brío,la entrega y la disciplina propios de los comunistas.Salvo en Bilbao,donde descollaba el líder sindical Nicolás Redondo,y,en alguna medida,en el asturiano,no podía hablarse de verdaderos luchadores entre ellos;y los socialistas asturianos estaban profundamente infiltrados por la policía hasta el nivel de la dirección.Pero a cambio el ambiente político les favorecía.El endurecimiento del régimen sólo se dirigía,en realidad,contra los terroristas y comunistas,mientras que la manga ancha para partidos como el PNV o el PSOE no dejaba de ampliarse.Ambos partidos parecían a muchos franquistas un posible contrapeso a organizaciones tan violentas como la ETA y el PCE.Los métodos reorganizativos del PSOE y PNV,casi abiertos,sólo podían funcionar con tácito consentimiento policial.

                Los socialistas sevillanos,un racimo de amigos de clase media,de origen franquista varios de ellos,liderados por Felipe González y Alfonso Guerra,destacaron por su labia y pretensiones teóricas,excesivamente radicales a juicio de los de Bilbao y Asturias,de procedencia obrera.Según Guerra los del norte representaban la base,los pies de la organización;y el sur,las ideas,la cabeza.Si bien estas ideas,un revoltijo de marxismo confuso y radicalismos juveniles,nunca pasarían a la historia del pensamiento político,al menos abordaban cuestiones más del momento que los exiliados.

                Al igual que en el PNV,la reorganización trajo consigo agrias disputas entre el grupo del interior y el del exilio,este último capitaneado por Rodolfo Llopis,que temía perder la dirección.Entre mutuas maniobras las discrepancias llegaron al borde de la ruptura en 1971,y a la ruptura un año más tarde,en agosto,con motivo del XII Congreso.Alfonso Guerra escribió provocadoramente un artículo en El socialista comparando la lucha contra el capitalismo con la necesaria para sacudir ciertas estructuras del partido.Llopis exigió una rectificación,pero los jóvenes no le hicieron el menor caso.Entonces rehusó asistir al congreso,y convocó otro.Los del interior siguieron adelante con el suyo,para lo que tuvieron que descerrajar las puertas del local,en Toulouse,pues Llopis había cerrado todo herméticamente,y se había apropiado de todas las llaves.

                La vieja guardia del partido convocó otro congreso para diciembre,al que asistió Tierno Galván,viendo en él una oportunidad de conseguir el vital reconocimiento de la Internacional Socialista,pues quien lograse aquel reconocimiento obtendría fondos,relaciones y legitimidad.Iban a ser los del interior,en particular los sevillanos,quienes se salieran con la suya.Hicieron gala de mayor empuje y habilidad de maniobra ante los grandes partidos socialistas,el alemán,el francés y el inglés,que percibieron en los jóvenes españoles una actitud más dinámica y apropiada a las nuevas circunstancias:un socialismo ya socialdemócrata,con abandono del marxismo.A su vez los jóvenes supieron impresionar a sus protectores extranjeros con un activismo en buena medida ficticio,como recordó Pablo Castellano:Me quedé realmente sorprendido cuando,para justificar la petición de la necesaria ayuda de organismos extranjeros,me trajeron la prueba gráfica de pintadas del partido y del sindicato que cubrían copiosamente las tapias y muros de muchas ciudades andaluzas,como prueba de acción y presencia,y hasta en las instantáneas aparecían,armados de brocha y spray,los autores,arriesgándose en plena faena.Después me explicaron que esas fotografías se hacían en un garaje,a la luz de los faros de un automóvil.

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