Hechos religiosos

España,plurinacional (LX)

                España,plurinacional

                                               LX.- La España de postguerra (2)

 

                Hubo disputas internas.Algunos,sin mucha convicción,querían salvaguardar la independencia a toda costa;otros preferían pedir subsidios,e incluso comer a dos carrillos (cobrar del SERE y de la JARE).Aguirre se sintió ahora republicano,y decidió que esos bienes pertenecían a la República,y por tanto siendo de todos,han de ser para todos,o repartidos en la proporción correspondiente,o administrados en forma que todos tengamos satisfacción.Así subrayaba su derecho al reparto de un botín saqueado en buena parte a la Iglesia.

                Al principio hubo fuertes tensiones entre Negrín y los peneuvistas.Negrín pensaba en una ayuda por igual a los refugiados vascos y no vascos,y estaba muy irritado porque el PNV,desde la pérdida de Vizcaya,había estado subsidiando en Francia a hombres aptos para el combate.El peneuvista De la Torre le replicó con la mayor desenvoltura,amenazándole con romper la cordialidad que ha existido hasta ahora.Y Aguirre le advirtió que de la actitud que mostrara el SERE dependería la actitud y conducta del gobierno vasco para con España,anunciando graves disgustos si no deja usted de lado toda consideración de tipo político.Las presiones de Aguirre no tenían,al parecer,carácter político.Negrín rompió las relaciones,después de pedir cuentas de su gestión económica al gobierno vasco.

                Esto ocurría en marzo de 1939.No obstante la conveniencia económica obligó al PNV a reconsiderar su altivez,y aceptar algo más tarde la ayuda e inspección del SERE.Pero mantuvo al mismo tiempo una actitud abierta hacia el JARE,con la expectativa de comer a dos carrillos.Pues Prieto,ansioso de éxitos políticos a costa de Negrín,ofreció a Irujo la secretaría general de su organismo.La propuesta no fue aceptada por los sabinianos,debido a su dependencia del SERE,que parecía entonces más solvente,pero daría lugar a una evolución,y también a tensiones dentro del PNV entre los partidarios de una y otra organización de ayuda.Incluso reverdecieron las pretensiones de independencia.Ajuriaguerra,desde su prisión,clamó:Tenemos una arraigada repugnancia a recibir dinero del Estado español.Nunca habían tenido tal repugnancia.Al contrario,habían pedido y hasta exigido todo tipo de ayuda desde la concesión del Estatuto.Cuando el SERE cerró,en 1940,se impuso la opción por la JARE.

                Pero a partir de 1942 la situación económica del PNV quedó resuelta,siendo sustituida su dependencia de los organismos republicanos españoles por el Departamento de Estado de los EEUU y el FBI.Además Aguirre logró montar una red de ayuda entre diversos núcleos de vascos bien establecidos en Hispanoamérica.Los sabinianos pagaban la financiación de Washington con labores de espionaje contra los nazis en Francia,y en América contra los izquierdistas españoles,ante los que representaban el papel de aliados solidarios en la desgracia.Los servicios secretos de USA financiaron giras de propaganda de Aguirre por Hispanoamérica,y contribuyeron generosamente a las arcas del partido.No obstante hubo quejas por que esa generosidad contrastaba con la pobreza de la información suministrada por los agentes peneuvistas.

                Los nacionalistas catalanes no parece haber tenido la suerte o la habilidad de los vascos.Ni siquiera lograron crear un gobierno de la Generalitat,porque la mayoría de los esquerristas no quería saber nada del PSUC.Pi i Sunyer formó en Londres un Conseil Nacional Catalá,uno de los muchos organismos del exilio sin repercusión en el interior.La mayor parte de los exiliados acentuó al principio,como los sabinianos,su despego hacia España,de la que no esperaban obtener ya nada.En sus Memorias de un federalista Salvador de Madariaga deja constancia de la imposibilidad de hacer admitir a los nacionalistas alguna solución que zanjase el problema nacional.Madariaga,ignorante de las maniobras separatistas del PNV y la Ezquerra durante la guerra,creía honradamente que el federalismo podía dar satisfacción a las aspiraciones nacionalistas en una España unida.Pudo constatar su error después de muchos esfuerzos de concordia y polémicas con unos y otros.

                Mientras tanto los vencedores aplicaban su ley,de estilo marcado por las crudas expresiones de José María de Areilza,primer alcalde franquista de Bilbao:No se sabe qué espectáculo era más bajo y denigrante para nuestro pueblo:si ver a sus hombres representativos asesinados en las cárceles y en los barcos,o el contemplar al día siguiente de la matanza cómo el presidente Aguirre,rodeado de los consejeros de su partido,se dirigía solemnemente a oír misa para engañar al pueblo religioso y sembrar la confusión en las conciencias.Que quede esto bien claro:Bilbao no se ha rendido,sino que ha sido conquistado por las armas.Nada de pactos y de agradecimientos póstumos.Ley de guerra,dura,viril,inexorable.Ha habido vencedores y vencidos;ha triunfado la España una,grande y libre;es decir,la de la Falange Tradicionalista.La guerra no había sido excepcionalmente cruenta en comparación con otras del siglo XX (unos 300.000 muertos entre caídos en el frente y fusilados en retaguardia),pero la habían precedido y acompañado odios furiosos y el temor correspondiente.Como hemos indicado,las propagandas izquierdistas habían cultivado muy activamente esos odios como medio de movilización en la lucha de clases.La derecha no había promovido nada parejo en intensidad y sistematicidad,pero al estallar el conflicto su odio se desató a su vez,alimentado por las angustias pasadas,por las crueldades reales o supuestas del adversario,y por la necesidad de asegurar la retaguardia en el período inicial de absoluta superioridad enemiga.Hubo un terror muy parecido en los dos bandos,con un máximo en verano-otoño de 1936,para descender luego y volverse más controlado.Obviamente el vencedor iba a tener muchas cuentas que saldar con el vencido.Prieto lo había anunciado tras el asesinato de Calvo Sotelo.Las derrotadas izquierdas no tuvieron ocasión de vengarse,pero los asesinatos y torturas entre ellas mismas durante la guerra permiten suponer el destino de los fascistas,si éstos hubiesen perdido.

                El nuevo régimen no venía predicando el perdón y el olvido,sino sólo medidas de clemencia dentro de una justicia drástica.Prometió inmunidad a quienes no hubieran cometido crímenes,pero nada parecido a una amnistía.En eso hallamos una semejanza y una diferencia con respecto a otras contiendas europeas también marcadas por el odio ideológico,como las de Italia y Francia.Según terminaba la II Guerra Mundial,que en ambos países tuvo al final bastante de guerra civil,decenas de miles de vencidos fueron asesinados,con sólo una pequeña minoría ejecutada judicialmente.En España el resultado no sería menos sangriento,pero con procedimiento inverso:miles de ejecuciones legales y pocos asesinatos sin juicio.Esa represión se cebó en los revolucionarios,y mucho menos en los nacionalistas vascos o catalanes.

                La dureza con que fue aplicada tal política se revela en la cifra de 50.000 condenas a muerte,de las que se cumplieron casi la mitad.Quienes vieron su pena conmutada por la cadena perpetua tuvieron bastante suerte,pues en la mayoría de los casos no pasó de seis años.Franco ha sido tildado de cruel por las ejecuciones,pero el hecho de que encauzara la represión a través de tribunales indica algo distinto.Estos tribunales ofrecían garantías precarias sin duda,y algunos jefes militares aprovecharon para causar al enemigo las bajas que no les habían ocasionado en combate,pero con todo el método fue muy superior a la simple venganza en asesinatos oscuros y sin control,practicada en otros países.

                Han sustentado la leyenda de la crueldad de Franco historiadores como Tuñón de Lara,admirador de Stalin,pero en ningún caso fue más cruel que sus enemigos.Negrín,por ejemplo,prolongó una guerra perdida multiplicando las víctimas,y trató de enlazarla con la II Guerra Mundial,que las habría duplicado o triplicado.Por no hablar de sus checas y campos de concentración,espeluznantes también para los izquierdistas disidentes.Sin embargo nadie le acusa de crueldad,y muchos historiadores lo alaban como modelo de liderazgo responsable,y hasta heroico.

                Puede hallarse la raíz intelectual de esta represión en la insurrección de octubre de 1934.El horror de la derecha se manifestó en el debate subsiguiente en las Cortes.Las izquierdas comparaban gloriosamente su alzamiento con la Comuna de París,63 años antes,reprimida por Thiers;y algo similar pensó la derecha.El diputado republicano moderado Malquíades Álvarez clamó:Thiers,cuando presenció los horrores de la Commune,fusiló produciendo millares de víctimas.Con aquellos fusilamientos salvó la República,salvó las instituciones y mantuvo el orden.Calvo Sotelo insistió en la idea,para horror de Maeztu,que gritó ¡Cuarenta mil fusilamientos!.Cambó resaltó que los violentos no temían reincidir,pues sabían que en España,país de amnistías,su prisión duraría poco y saldrían de ella con aureola heroica,sobre todo los dirigentes.Y así había ocurrido en 1934.No había sido ejecutado un solo jefe de los sublevados,ni siquiera entre los militares complicados y condenados,y sí en cambio tres personajes de muy poco fuste.Sólo dieciséis meses después los miles de acusados gozaban de libertad,en un clima de exaltación y revancha,mientras quienes habían defendido la ley y la democracia sufrían graves amenazas.El general López Ochoa,vencedor de la insurrección de Asturias,fue apresado y asesinado en circunstancias macabras por las izquierdas,al recomenzar la guerra,en julio de 1936.

               

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